SELECCIÓN ESPAÑOLA

MEMORIAS DE SUDÁFRICA: UNA VICTORIA CON SABOR A DERROTA

espaahondurassudafrica2mTras el batacazo inesperado ante una de las cenicientas de aquel grupo como era Suiza, los ojos de todos los españoles, y del mundo entero, estaban puestos en ese segundo partido que nos enfrentaba a la siempre complicada y correosa Honduras, aunque asequible, pero aquella vez, la lección iba bien aprendida, y no íbamos derrochando tanta confianza como días antes...

 Aquella tarde, en el Ellis Park Stadium de Johannesburgo, salimos con un par de cambios en comparación al partido anterior, con la entrada de Navas por banda derecha o la de Torres en punta de inicio, en deprimento de Busquets e Iniesta, recaido de aquella lesión que le mantuvo prisionero toda la temporada. Casillas en portería; línea defensiva para Ramos, Pique, Puyol y Capdevilla; zona de medios para Alonso, Xavi y Silva y zona de ataque para Navas, Torres y Villa. Así salimos aquel día, obligados a ganar, no solo para demostrar que lo del partido ante Suiza había sido un accidente, sino porque no hacerlo podría suponer los dos pies del equipo de regreso a España. Y estuvo claro que, tal y como comenzó aquel partido, las intenciones estaban mas que claras.

 Fue un monólogo del conjunto español, pero costaba que llegase el gol, hasta que Villa hizo un enorme gol, el primero de nuestra selección en aquella participación mundialista. Sorteó a varios defensas hondureños y colocó el balón imposible para el meta, mientras resbalaba. Estábamos por delante, aún así, no terminábamos de cuajar ocasiones, y nos faltaba eso que es tan importante en el fútbol y se llama gol. Pero por otro lado, eso nos daba confianza para saber que teníamos las esperanzas intactas de seguir en este mundial, donde tantas esperanzas teníamos todos. Villa volvió a hacer gol, el segundo en su cuenta y el segundo para España, tras una gran jugada de Navas y un buen derechazo desde fuera del area.

 A partir de este momento, las cosas cambiaron y la el conjunto español se mantuvo algo más conservador, como si quisiera que el partido acabase. La intensidad bajó y eso a muchos no gustó, y a aquellos que esperábamos algo más tras las pantallas, mucho peor. Las sensaciones que nos llegaban no eran para nada positivas. Habíamos cumplido, sí, pero dejamos escapar la ocasión para marcharnos con un buen saco de goles y así aumentar nuestras posibilidades de promoción en la última jornada, donde nos la íbamos a jugar ante Chile. Pese a ello, mostramos una imagen negativa que, se juntó con la de Durban ante Suiza, y nos hizo pensar a muchos que este mundial sería como los de toda la vida, en el que volveríamos a caer en cuartos u octavos. El sentimiento se generalizaba, pero la gente confiaba y quería creer. Era la oportunidad para hacerlo. 

 Muchos no esperaban ni por asomo que pocos días después seríamos campeones del mundo y convencido estoy que todos, tras escuchar el pitido final aquel sábado 21 de Junio de 2010, pensábamos incluso que el hecho de llegar a una hipotética final era una utopía. Yo siempre creí en la selección en aquel mundial,más incluso que aquel día tras la derrota ante Suiza, pero aquella tarde mis dudas me invadieron y pensaba que aún nos quedaba una bala en la recámara. Una última bala que quemar, y esa era Chile. Ganar y convencer. Pero para ello teníamos que esperar cuatro días. Los cuatro días donde estuvimos más fuera que dentro de un mundial que hoy duerme bajo nuestras vitrinas.

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar


El Mundo Madridista.com © 2013
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.