once tipos serios en parís

PSG REAL MADRID 21-10-2015Se había extendido la idea en algunos círculos, de que era el Madrid un equipo tendente a la anarquía y al individualismo. Estaban las hienas al acecho de un tropiezo, de un error, de una descomposición del grupo, de una desbandada general al primer achuchón de un equipo con un mínimo fuste. Y, mire usted por donde, va el Madrid y se pone serio. Definitivamente, Rafael Benítez no tiene corazón. 

Se vistieron los nuestros el traje de las grandes noches, de esas que congregan a la Europa futbolera ante el televisor, de esas que separan el grano de la paja, de las que señalan con el dedo a los equipos de verdad, y los diferencian de los que se basan en el escaparate, a los equipos que saben a qué huele y a qué sabe la Copa de Europa, que cuentan por cientos sus batallas en los más duros terrenos del Viejo Continente. 

no importan las bajas, porque la mística que transmite un escudo y una camiseta va mucho más allá de quién se la ponga. Dejó entrever Blanc el día anterior, con sus declaraciones, un cierto tembleque de piernas en los parisinos. Lógico. Al final, por mucho que nos quieran contar algunos las muchas bondades de ciertos futbolistas, el ritmo lo marcaron los nuestros, con Ramos y Varane mandando siempre, y superando a Ibra, Di María, Cavani, Pastore y Lucas Moura, artillería pesada decían muchos, y con un Marcelo que sigue empeñado en dar alegría al juego, y en hacer veredas por todas las bandas izquierdas de todos los campos, sube y baja y baja y sube, y con Kroos muy alemán, impasible e implacable, y con un Casemiro que huele a esos grandes cincos del fútbol sudamericano que son capaces de verlo claro, y de dejar su impronta. ¿Y, qué me dicen de Jesé? Lástima que no entró ese gol que tuvo en sus botas, y que hubiera podido ser la consagración del canario, que parece, a Dios gracias, que ha vuelto por sus fueros de futbolista grande. Y no le pesó la camiseta a Lucas Vázquez, doce kilómetros que recorrió ayer el canterano, y lo más importante, sabiendo para qué corría. 

Y de Isco, qué quieren que les diga. Le sobra un regate, decimos a veces, y es cierto, pero al menos admitamos que ese regate de más es bonito, elegante, con clase, y quizás nuestra retina se merezca un detalle divino y genial, en medio de esa disciplina cuasi espartana que Benítez ha inculcado al grupo, de ese libro de estilo que nos mantiene invictos en los que va de temporada, por mucho que ahora nos cuenten algunos que lo que vale es meter muchos goles. No decían lo mismo estos tiempos pasados cuando los encajábamos con cierta facilidad y mayor frecuencia de la deseada. 

La tuvo Cristiano, por tres veces, pero no quiso el destino coronar sus remates de gol. Y keylor de amarillo, qué quieren que les diga, y Rizzoli de casero, como marca la UEFA, perdonado un Verrati, superado e incapaz de canalizar el juego de su equipo, de la segunda amarilla, y por lo tanto la roja, al igual que Ibraimovich, que clavó con dureza sus dos codos en las cervicales de Ramos, que desconozco si se lesionará mañana, pero que ayer dio una lección de compromiso y madridismo, no borrándose de un partido en el que la presencia del capitán resultaba imprescindible. 

Pues nada, señores. Que creo que este equipo merece crédito, del primero al último. Faltaron muchos, pero los que jugaron supieron honrar el peso y el poso de la historia. 

Buenos días a todos. HALA MADRID.  

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OPINIÓN

CARLOS ROJAS


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