La Crónica: RM Castilla 1-0 Real Unión.

Suma y sigue el Real Madrid Castilla decimocuarto partido consecutivo sin perder del Castilla ahora de Ramis, inabordable esta el equipo desde que Ramis se hiciera cargo del equipo y cuenta todos sus partidos por victorias con el en el banquillo del filial blanco. Con el catalán en el banquillo, los cachorros blancos cuentan sus partidos por victorias, y a la espera del partido del Barakaldo, al menos duermen lideres la noche del sábado al domingo en lo mas alto de la clasificación del grupo dos.

El nuevo filial blanco, no entiende ni de rivales ni de rachas, puesto que recibían al tercer clasificado, el equipo más en forma y que como ellos, no perdía desde el día de todos los Santos. Pero la racha guipuzcoana saltó por los aires en el fortín del Di Stéfano, en el que ningún equipo ha sido capaz de ganar, y desde la llegada de Ramis ningún equipo ha marcado ni se ha llevado punto alguno.

Sin embargo, empezó mejor el equipo visitante el partido. El dominio y el control del balón era alterno, pero las ocasiones inicialmente eran para los blanquinegros, vestidos de rojo. Pero este control de las ocasiones (dos) duró un cuato de hora, que fue lo que tardaron los madrileños en empezar a asomarse a la portería de Txusta. Lazoo y Álvaro Tejero se convirtieron en protagonistas desde la banda derehca, gozando de ocasiones muy claras los dos para adelantarse; al igual que Javi Muñoz.

Cumplida la media hora de partido, Álvaro Tejero logró adelantar justamente al filial. Tras un contragolpe, el lateral zurdo que en la tarde del sábado jugó como diestro, subió la banda. Lazo que lideraba el contraataque levantó la cabeza, le metió el balón en profundidad, y desde la frontal del área, el lateral definió como los mejores delanteros. Tejero cruzó el balón al mal llamado palo largo, y lo coló por donde más daño se les hace a los porteros: la escuadra inferior.
Faltaban diez minutos para el descanso, y los merengues ya se habían puesto por delante en el marcador, aunque no cejaron en su empeño de buscar la portería contraria. Antes del descanso, Lazo vio como Txusta le salvaba un gol cantado con una mano junto al larguero; mientras que Eizmiendi casi sin querer, pudo igualar para los visitantes.

Tras el paso por vestuarios, el partido continuó por los mismos derroteros. El dominio del balón era alterno. Ninguno de los dos equipos lograba asomarse a la portería rival. Los vascos ganaron metros sobre el césped, a lo que el Castilla contestó con una presión muy fuerte y alta, que impedía a los irundarras avanzar con el balón.

Viendo que el partido parecía que no iba a variar su guión, Aitor Zulaika comenzó a mover el banquillo tratando de reactivar a su equipo. Y lo logró el técnico guipuzcoano, puesto que su equipo se adueñó de la posesión del balón, ayudado también del cansancio madridista, que le impedía seguir derrochando esfuerzos con la mencionada presión. Sin embargo, los cachorros blancos se defendieron como gato panza arriba, y a pesar de que se jugaba prácticamente en su campo, Carlos Abad no se vio obligado a intervenir, gracias al buen trabajo defensivo de sus compañeros.

En el tramo final del partido, mejoraron los blancos, que a la contra pudieron hacer el segundo. El primero en poder anotar fue Mariano en una contra que el mismo se inventó, pero que detuvo Txusta. Más tarde, Álvaro Tejero rozó el segundo, pero el cancerbero vasco volvió a evitarlo, acabando el partido con el 1-0 que había logrado el propio lateral reconvertido.

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