RM CASTILLA 1-1 TALAVERA.

El Castilla da carpetazo al año 2015 con un pobre empate ante el Talavera un equipo que parece haber entrado en barrena en los últimos partidos, lo que ha provocado que se aleje del liderato y deje escapar irremisiblemente al líder el Barakaldo y le acechen los rivales mas inmediatos..Los de Zidane, han empatado cuatro de sus últimos cinco partidos, siendo tan solo capaces de ganar por 1-0 al colista Portugalete en el último mes y medio.

Seguramente buscando la chispa ofensiva perdida en las últimas semanas, el técnico francés varió su habitual sistema de juego. Marcos Llorente jugó como mediocentro único, al igual que Borja Mayoral jugó como único nueve, con cuatro mediapuntas por detrás. Para contrarrestarlo, el Talavera también formó más reservón de lo habitual, con cinco hombres en defensa y cuatro en el centro del campo.

La idea por parte de los dos equipos era clara. La del cuadro talaverano era la de esperar en su campo, cerrando espacios y buscando no cometer errores, sabiendo del potencial de su rival. Ante este planteamiento, los merengues sabían que el balón sería para ellos, y que tendrían que armarse de paciencia, pues el muro blanquiazul no sería fácil de superar precisamente.

Y así fue. A pesar de que de inicio los de Fran Alcoy saltaron mejor al inmaculado césped del Di Stéfano, con el paso de los minutos, el campo se fue inclinando hacia la parcela en la que defendía el equipo visitante. El juego se desarrolló siempre muy lejos de Carlos Abad, que desde la otra punta del campo tampoco veía sufrir en exceso a su compañero de profesión Bernabé. Que se mostrara precisamente seguro, sino porque aunque los blancos merodeaban su portería, finalizaban poco y los balones eran repelidos por la poblada zaga habitualmente. Aún así, Enzo Zidane estrelló el balón en la madera tras una jugada individual en la que recordó a los tiempos de Robben en el primer equipo; y Mayoral en tres oportunidades vio como el meta tocaba el balón lo justo para evitar el tanto.

Tras el descanso, el ritmo del Castilla volvió a bajar. Como viene pasando en los últimos partidos en el Di Stéfano, los cachorros blancos saltaron más relajados a la segunda mitad, a pesar de que Enzo la tuviera en la primera acción del segundo acto para el 1-0. Pero como decimos, fue una gota de agua en el desierto, puesto que el Talavera ganó unos metros sobre el césped, teniendo aún más el balón los madridistas, pero tocando en campo propio o en torno al círculo central.

Pasada la hora de partido, y en el primer acercamiento (y casi ni eso) de los blanquiazules en todo el partido, lograron adelantarse en el marcador. Óscar Prats centró desde la banda derecha, desde tan lejos como milimétricamente hacia el segundo palo. Allí saltó David Agudo que le ganó la partida a Lienhart, alojando el balón ajustadísimo al palo y cerca de la escuadra, con un bonito cabezazo marcando los tres tiempos.

Tras el gol, se esperaba que despertara la bestia blanca, algo que no sucedió. Entre otras cosas, los de Fran Alcoy comenzaron a intentar perder todo el tiempo posible, lo que cortó el poco ritmo que tenía el partido. Muy lentamente iban pasando los minutos para los dos equipos, y parecía que los visitantes se acabarían llevando el triunfo, puesto que los futbolistas blancos no es que no pusieran en peligro a Bernabé, sino que apenas pisaban su área.

A falta de seis minutos para el final, Marcos Llorente logró el mal menor del empate. El mediocentro, debió pensar que si pisando el área no habían sido capaces de anotar, debería intentarlo desde fuera, y con fortuna logró el empate. El seis atrapó un rechace a unos treinta y cinco metros, y soltó un zapatazo raso, que se le coló entre las piernas a Bernabé, tapado por muchos compañeros y que no pudo llegar a ver el balón.

El 1-1 fue la chispa que encendió la mecha castillista, que entonces sí y con prisas, se volcaron sobre la portería rival. El público también se volcó con los de Zidane, que pudieron llevarse la victoria con varias ocasiones. La más clara fue para Mariano, rematando desde la misma posición desde la que Llorente anotó el empate. El caribeño no tuvo tanta suerte como su compañero, pues lo que llevaba marchamo de golazo, se acabó estrellando en la cruceta, en la última acción reseñable del choque

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