la crónica. rm castilla 3-2 fuenlabrada. mariano pide mayores retos

MARIANOUna tarde más, el Castilla volvió a honrar el nombre del estadio en el que juega, y con todos los elementos en contra, incluido el Sr. Colegiado y un jugador menos, fue capaz de dar la vuelta a un marcador adverso, con todos los futbolistas brillando, y con un Marcos Llorente gigante atrás y un Mariano que pide mayores retos que los que suponen jugar en la Segunda División B del fútbol español. 

Comenzó animoso el RM Castilla, dominando el juego y llevando peligro a la portería del Fuenlabrada. El buen hacer quedó patente en el minuto 12. Tras un tiro de Odegaard, que repelió el guardameta, llegó el balón a Fran, que acertó a meter la puntera. El esférico quedó suelto, con Mariano llegando el primero para empujar a la red lo que sería el primer tanto del delantero centro. En el lance se lesionó Fran, que fue sustituido por Febas. El ajuste que hubo que hacer no afectó al buen funcionamiento del equipo. El Fuenlabrada, incapaz de parar el buen juego de los nuestros, se veía obligado a traspasar el reglamento, abusando de la plancha por delante. El árbitro, miraba y callaba. Los nuestros no se echaban atrás, y pudimos vivir un gran duelo en el centro del terreno, en el que los Febas, Cedrés y Javi Muñoz supieron sacar su mejor fútbol, a la vez que que el carácter de un equipo ganador. 

En el 34, tras un error garrafal del colegiado y su juez de línea, que no señalaron un clamoroso fuera de juego, llegó el empate del Fuenlabrada. Sí pitó una inexistente falta de León al borde del área, a más de amonestar a nuestro defensa central. Tres errores en una misma jugada, posiblemente récord absoluto de la temporada. De libre directo anotó Ortiz. Con el empate a uno nos marchamos al descanso. 

El segundo tiempo presentó un cambio de tornas. Salió más mandón el Fuenlabrada, que empujó a los nuestros hacia su área. En el 55, Rovirola anotó el 1-2, tras contraataque de su equipo. El árbitro se sumó a la celebración, mostrando la segunda amarilla a León, más inmerecida aún que la primera, por lo que el central se tuvo que marchar al vestuario.

CEDRS CASTILLAEpartido se ponía cuesta arriba, pero un día más, apareció la sabiduría de Zidane para ver lo que había que cambiar en pos de la victoria. Se marchó José Carlos Lazo, que no había tenido su mejor tarde, y entró en su lugar Borja Mayoral. Era el minuto 18. En el 20, Mariano nos hizo saltar de los asientos. Libre directo al borde del área. Zapatazo descomunal del delantero, por encima de la barrera y ajustado al larguero, del que se llevó varias astillas. Se estiró de manera magnífica Ismael, pero el obús era imparable. El empate. Hay goles que valen uno, y goles que valen un partido y una consagración. Eso fue este tanto para Mariano y para el Castilla. A partir de ese momento, se desató el huracán blanco. Para nada se notó que nos faltaba un futbolista. Odegaard vivió sus mejores minutos, Llorente se creció como nunca (un espectador entrado en años me decía que Pepe Santamaría se había vuelto a vestir de corto), el resto trabajando a destajo y con destilando calidad. El éxtasis llegó en el 30. Cogió Mariano un balón en el centro del campo. Lo condujo con una suficiencia casi insultante, combinó ya en el área visitante con Febas, que se la devolvió medida, y soltó el hispano dominicano un derechazo que puso al Di Stefano boca abajo. Si el segundo gol fue espectacular, este tercero fue de pañuelos. Se había remontado. 

Quedaban quince minutos. El equipo acusó el cansancio, y se refugió un tanto. Aún así, nos ofreció Enzo una ruleta digna de Zidane, y Carrasco le sacudió a Mayoral un codazo infame cuando se iba el parleño por la banda izquierda. La acción era de tarjeta roja, pero el colegiado lo dejó en amarilla, para redondear una tarde aciaga que debiera hacerle meditar sobre su futuro en esa profesión. No se merece un partido tan grande del RM Castilla un árbitro como don Rubén Jiménez González. Pudimos redondear con el cuarto, pero el chut de Cedrés, tras pase de Odegaard, que se había llevado a cuatro tras recibir de Mayoral, que trabajó de manera excelente la banda izquierda, se marchó al larguero. 

Final del partido. El RM Castilla que sigue segundo, con Mariano como pichichi, con diez goles en doce partidos. Un espectador le decía a otro que había merecido la pena no marcharse de puente para ver a este Castilla. Desde luego que sí. Engrandecieron los nuestros la camiseta y el escudo. 

Buenos días a todos. HALA MADRID. 


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