LA CRÓNICA: CASTILLA 3-1 SESTAO RIVER

El Castilla logro este pasado sábado otro triunfo mas que esta vez y unido a la derrota del Barakaldo le permiten ascender a lo mas alto de la clasificación y a su vez aumentar un poquito mas las distancias con el quinto clasificado que ya es de 17 puntos, por lo que el play de off de ascenso se encuentra muy cerquita y solo una debacle nos privaría de ello, cosa que parece poco probable atendiendo al juego que hace el equipo en estas últimas jornadas.

Parece no tener fin la impresionante racha del Castilla desde la llegada de Ramis al banquillo. El técnico catalán sumó su séptima victoria al frente del segundo equipo blanco, en otros tantos partidos. En esta ocasión el rival fue el siempre correoso Sestao River, que se presentaba en el Di Stéfano con la gran tarjeta de visita de once goles encajados hasta este sábado en lo que llevábamos de competición.

Precisamente esos extraordinarios números defensivos vascos, el Castilla mostró una cara algo distinta a la habitual, con más balón y más toque (muchas veces estéril). La previa hacía presagiar que los cachorros blancos deberían tener paciencia para derribar el gran muro vasco, para sumar una nueva victoria.

Sin embargo, la fortaleza vizcaína duró apenas un cuarto de hora. Ese es el tiempo que tardó Aleix Febas en lograr su segundo doblete consecutivo, dando un recital con su exquisita calidad técnica. Ésta quedó plasmada en el nueve, en la gran jugada individual que finalizó en el 1-0. El ilerdense tras avanzar varios metros con el balón, se detuvo en el pico del área grande, y desde allí soltó un zapatazo espectacular, que se alojó junto al poste contrario imparable para el meta visitante. Seis minutos después, recibió el balón de Lazo desde la parte izquierda, y como los mejores delanteros, en boca de gol en el área pequeña, hizo el 2-0 prácticamente a placer.

Tras los dos goles de renta, los de Ramis bajaron en intensidad, a pesar de que habían recibido dos serios avisos, paradón de Carlos Abad a Canario incluido. Fruto de esa relajación, el exceso de toque innecesario que indicábamos al principio y la buena presión verdinegra, llegó el 2-1. A la tercera fue la vencida para los vascos, que esta vez sí supieron aprovechar el error en la entrega del balón de Carlos Abad. Canario recibió el balón en la frontal del ára sin oposición, avanzó unos metros, y cruzó el esférico al fondo de las mayas ante las narices del meta canario.

El gol dio alas a los de Jon González, que vivieron sus mejores minutos de la tarde. El equipo vizcaíno pasó a jugar en el campo en el que defendía el Castilla, pero sin profundidad ni peligro. El choque ganaba en emoción, y se aventuraba un gran segundo tiempo, hasta que a tres minutos para el descanso, Mayoral se encargó de matar esas ilusiones. Tras una jugada individual de Álvaro Jiménez, el cordobés remató sobre la portería de Raúl Domínguez. El meta realizó un agran parada, pero el balón le cayó al parleño situado donde tienen que estar los cazagoles, y con el portero vencido hizo a placer el 3-1.

Tras el paso por vestuarios, el choque se convirtió en un mero trámite. El Castilla seguían controlando, y el Sestao River, a pesar de los cambios, parecía como dar por hecha la derrota. Además, los blancos tuvieron una salida en tromba, pudiendo sentenciar aún más el choque. Pero Mayoral se topó con el tacón de Cristian, mientras que Odegaard y Álvaro Jiménez con dos espectadulares paradas de Raúl Domínguez, que dieron fe de porqué lidera la tabla de porteros menos goleados.

A pesar de que el balón no entraba, los madridistas continuaban percutiendo en acciones individuales, ante un Sestao que apenas se asomó al portal defendido por Carlos Abad; y que parecía estar deseando el final del partido. Tanto parecía, que hubo gente que empezó a desfilar saliendo de las gradas, incluso antes de la grandísima y merecidísima ovación a Febas tras su sustitución, a falta de quince para el final.

Los que se marcharon con tanta antelación, no se perdieron un gran espectáculo, pero si el que pudo haber sido el gol no ya de la jornada, sino de la temporada. El visitante Rodri vio adelantado a Carlos Abad, y soltó un zapatazo en dirección a la escuadra desde unos cuarenta y cinco metros, que finalmente el meta tinerfeño evitó con una gran estirada hacia atrás; en la que fue la última jugada reseñable del partido.

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar


El Mundo Madridista.com © 2013
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.