EUROLIGA BALONCESTO

Crónica Darussafaka Dogus 81 – Real Madrid C.F. 68.

Ayón DarussafakaCon las bajas de Llull (esa ya de por sí impone), Randolph, Trey Thompkins y Dino Radoncic, se presentaba el Madrid en la cancha de este equipo de nombre casi impronunciable, la casa de nuestro querido Marcus Slaughter, baja también por un problema de rodilla. Un club que intenta crecer, tercera temporada en la élite, hacerse grande, visitado por otro que ya lo es. El más de lo más, el aspirante más potente o de los mejores, con la intención de retomar el cetro continental. Tensión, pasión y espectáculo asegurados, si bien el Volkswagen Arena no es un dechado de presión sobre el rival. O al menos no lo fue mientras el Madrid dominó.

Que los turcos tienen mucho poderío ofensivo, sobre todo con sus exteriores, decía Laso a sus chicos en el vestuario antes de empezar el choque. Bien lo sabía él, pero al parecer no le escucharon sus pupilos o se creyeron superiores desde el status que te da esa camiseta, ese escudo.

Doncic, Rudy, Maciulis, Reyes y Ayón se lanzaban a pista de inicio para intentar traerse la victoria de ese complicado territorio. El Madrid necesitaba salir muy concentrado desde el inicio para no irse del partido o no ser empujado de él hacia la derrota. Blatt es un viejo zorro, un gran técnico y a buen seguro habría llenado de trampas el parquet.

Problemas con los relojes de inicio, hicieron que el comienzo del encuentro, o la continuación del mismo, se retrasara y quizás descentrara a algún jugador… o a todos. Parece que lo del WiZink center no es un caso único.

En la primera jugada, tapón de Ayón para desayunar, pero llegaba la canasta después. Luka lanzaba el primer triple contra el hierro. La de veces que íbamos a ver repetida esa circunstancia durante esta primera parte y toda la segunda salvo algún rayo de sol entre la tormenta, y no la del tapón, precisamente… Menos mal que también los rebotes ofensivos, como el de Ayón, que penetraba y anotaba el 2 – 2, también serían una constante. Si no, el desaguisado hubiera sido mayúsculo.

Reboteaba y subía el balón Rudy, para Luka, que lanzaba otro triple, fallaba, reboteaba Rudy, lanzaba otro y fallaba también. Al ataque siguiente, rebote ofensivo del Madrid y triple de Maciulis. Los cinco puntos, después de rebote ofensivo.

Felipe fallaba bajo aro, pero reboteaba y anotaba, 7 – 7, tercer triple fallado por Doncic, aunque no era el único. El Madrid estaba cayendo en uno de sus vicios, abusar de los triples. Apenas se estaban elaborando las jugadas, había poca circulación del balón y los triples lanzados eran forzados, lo que obviamente dificulta que el intento llegue a buen puerto.

Nos manteníamos a flote por el rebote ofensivo de Reyes y Gus, que anotaba a tabla tras asistencia de Luka. 10 - 11. Felipe anotaba un tiro libre y fallaba el segundo, Maciulis luchaba por el rebote y había tiros libres para Rudy, anotaba los dos. 10 – 14 y Felipe anotaba bajo aro a pase de Draper dos más.

Se completaba un parcial de 0 – 11 tras un gran pase de Ayón para Draper, que se deshacía de su defensor, lanzaba desde un lateral y colocaba el 10 - 18, parcial de 0 - 11. Ayón se revolvía, lanzaba un gancho y anotaba el 12 - 20.

Nos las prometíamos muy felices, el tiro exterior no funcionaba, pero sí el interior, que también existe. El público local en silencio, parecía adorar a los de blanco, señores del Olimpo baloncestístico europeo, silencio sepulcral.

Pero un triplazo sobre la bocina de los locales cerraba el primer cuarto con el resultado de 17 – 20 y quizás significara más que esos tres puntos, quizás cambiara la dinámica del choque. Resultado engañoso, el Madrid había dominado la parte central de este cuarto con un parcial demoledor. Laso se quejaba agitando la cabeza y con un rictus bastante explícito: tenían que haber estado más pendientes del tirador con tan poco tiempo por jugarse.

Ese era, precisamente, uno de los puntos débiles del Madrid, uno de tantos que le habían impedido hacerse con los mandos del partido, los triples. Uno de siete en diez minutos, pero al menos 7 a 17 en rebotes. Gracias a este dato los blancos continuaban en cabeza.

El primer cuarto había terminado con los de Laso por delante en el marcador y se iniciaba el segundo con asistencia de Draper para Ayón, que anotaba una bandeja y 17 - 22 en el electrónico. Rudy daba continuidad a la anotación y poco después Doncic servía un perfecto alley hoop para Hunter y el aro temblando. Esa sociedad promete. Siete de ventaja para el Madrid a los dos minutos y medio de juego de los segundos veinte minutos, que serían diez después de un triple anotado por Maciulis, de esos que sólo él sabe anotar, recibiendo arriba el balón y sin bajarlo lanzar. 19 – 29. Mayor podría ser la diferencia si no fuera por las seis pérdidas y el mal porcentaje en triples, pero cuando algo puede ir peor, suele tirar hacia ese lado.

El Madrid daba la sensación de ser muy superior pero no remataba, no se hacía con las riendas del encuentro, se precipitaba y no destrozaba el parquet de un puñetazo. Y cuando no cierras el partido, corres el riesgo de perderlo. De ese 19 – 29 se pasaba en pocos minutos a un 35 – 31. Los blancos atacaban muy lentos, estáticos, sin encontrar la fluidez, lanzaban sin masticar la jugada, sin hacer moverse a la defensa turca y sin cansarles por ello ni encontrar posiciones cómodas de lanzamiento. De hecho, la segunda personal de los de Blatt llegaba a dos minutos para el descanso, lo que da buena lectura de lo que les exigían los de Laso, que paraba el partido viendo que se lo habían birlado de entre los dedos.

Hunter sostuvo mínimamente al equipo en el tramo final de este cuarto con algún punto anotado anteriormente, rebotes de ataque y defensa, personales recibidas y un soberano gorro que cerraba la primera mitad del encuentro con 35 – 31.

Felipe y Ayón, eran hasta el momento los máximos anotadores, la mitad de los puntos del equipo eran suyos, aunque no les habían podido pasar muchos balones a la zona porque los turcos tenían minada el área más cercana al aro. Si el tiro de tres y exterior se afinaba, la defensa se tendría que abrir y encontrarían más sitio.

Con esa ilusión afrontábamos la segunda parte… pero no duró demasiado. Maciulis, Rudy, Nocioni… continuaban fallando desde más allá del límite entre los dos y tres puntos y por ahí se desangraban las ilusiones de la expedición madridista.

El marcador indicaba un preocupante 40 - 31 a los tres minutos, los turcos cada vez más estaban más sueltos y el Madrid continuaba sin anotar con una mínima frecuencia. Tan preocupante era el panorama que habíamos pasado del 23 - 31 al 40 – 31, todo un 17 – 0, roto por un espejismo en forma de triple de Doncic, 40 – 34.

La jugada que se producía a continuación era significativa: Jaycee fallaba un triple solo completamente, pero el rebote en ataque era para Felipe Reyes, que recibía falta. Una más.

Se evidenciaba que la defensa del Madrid estaba siendo inferior a la turca. A esas alturas, el Madrid había anotado los tres puntos de Luka, ni más ni menos. Un triple en diez minutos era el bagaje ofensivo, menos mal que Darussafaka tampoco era un dechado de acierto en ataque, pero el marcador se disparaba, 44 - 34, máxima ventaja local. 9 balones perdidos y sólo 12 asistencias el Madrid con 14 canastas de 44 intentos son números bastante esclarecedores de por qué el tanteador era el que era.

Después de anotar Felipe sumar un tiro libre de dos y otros dos a continuación, entre él y Ayón, sumaban 18 de los 39 puntos del Madrid. 39 tristes puntos anotados por el Madrid a dos minutos y medio del final del tercer cuarto. Tremendo.

El tercer cuarto se cerraba con una canasta, un rebote en ataque y dos tiros libres de Hunter, dos fallos más desde la línea de triples de Jaycee, cero de cinco y un triple de Doncic desde 9 metros sobre la bocina, que colocaba al Madrid a 8 puntos sin hacer nada en dos cuartos completos. 52 – 44 al fin del tercero. Demasiadas pocas heridas para tan terrible tropezón

Hunter había sido el mejor en este cuarto, aportando intensidad, mandando la defensa desde atrás, sumando algún punto y reboteando. Uno de los mejores ataques de Europa no puede quedarse en esa anotación después de 30 minutos.

Si el triple llullíllico de Doncic había abierto las puertas de la esperanza, casi se cerraban en los morros con la antideportiva a Rudy por hacer falta a un rival en un contraataque nada más iniciada la recta final del choque, ya casi bajo el aro. Era la segunda personal del Madrid en once segundos, otro mal dato.

Lenta pero inexorablemente, el tiempo iba avanzando, mientras el Madrid continuaba arrasando en el rebote, pero perdiendo balones y sin anotar apenas. El mal no era mayor porque los locales tampoco estaban para tirar cohetes, 54 – 46, 57 – 48… Hasta que se destaparon a triplazo limpio. Las malas noticias se sumaban, y mientras Rudy anotaba un triple, por fin, Ayón era sancionado con falta personal en ataque, que anulaba los tres puntos y metía al Madrid en bonus. 63 – 48 era el desolador panorama después del bombardeo desde larga distancia.

Mientras los turcos anotaban de tres en tres, los madridistas lo hacían con trabajo de dos o a base de tiros libres. Sobre todo, Felipe. Draper anotó desde un lateral un triple para darle algo de aire al enfermo, pero ya era demasiado tarde, 81 – 62. Mientras, Felipe seguía sumando, dos puntos más para terminar con 16 puntos en 26 minutos, el mejor. En el tramo final se pudo maquillar el tanteador y finalizar con un 81 - 68 que deja a las claras la pobreza en la anotación. Continuamos sin sobrevivir en Estambul.

El mejor sin duda, Felipe, con esa puntuación ya citada, además de 5 rebotes y 8 faltas recibidas. Hunter, 10 puntos, 6 rebotes, 1 robo y 2 tapones para una valoración, como Felipe, de 18. Maciulis, 8 puntos, 4 rebotes, 2 asistencias, 2 robos y 14 de valoración. Rudy, 9 puntos, 1 rebote, 3 asistencias y 10 de valoración. Ayón, 8 puntos, 9 rebotes, 2 asistencias y una valoración de 8. Poco más que destacar.

El lado positivo de la derrota, por aportar algo bueno, es que continuamos en una estupenda posición en la tabla. El negativo, por no extendernos, es el apagón considerable sufrido por el equipo. No se recuerda un partido más gris ni con una anotación tan baja en la era Laso.

El domingo, ante Río Natura Monbus y al abrigo del WiZink Center, iremos a por el 24 de 24 en ACB este año, y con cierta inquietud comprobar si lo de hoy ha sido una indigestión o hay que preocuparse. Para entonces es bastante probable que Llull por fin esté listo y puede que Trey Thompkins. El martes recibimos a Brose y el jueves viajamos a Belgrado para jugar en la cancha de Estrella Roja. Si algo bueno tiene este calendario de locos, es que las derrotas se sanan con el elixir de la victoria siguiente.

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