EUROLIGA BALONCESTO

Crónica Real Madrid C.F. 96 -Zalgiris Kaunas 91.

Luka ZalgirisLas últimas jornadas baloncestísticas nos han deparado homenajes o récords increíbles a cargo de Jaycee, Felipe o Luka. Llull recibía en los prolegómenos, esa palabreja, el premio al MVP de Euroliga en noviembre de manos de la leyenda Emiliano… y esta noche festiva le tocaba el turno a uno de los padres de la criatura, al gurú que guía este bloque triunfal. Don Pablo Laso Biurrún se destapaba con 400 señores partidos al frente de todo un Real Madrid. Ahí es nada. Olvidémonos de nombres ilustres, de currículums deslumbrantes y apellidos rimbombantes. Laso es mucho Laso, todo un descubrimiento. Sintámonos afortunados por estar disfrutando de su magisterio desde el banquillo. Inmaculada trayectoria la de este grande de aspecto bonachón.

El rival de este jueves en el WiZink era un peligroso Zalguiris de Kaunas, que se presentaba con tres victorias en las últimas cuatro jornadas. La otrora bestia en Europa, ya no lo es tanto, pero nadie es manco en Euroliga. Aunque a priori el partido se presentaba como asequible, el Madrid se enfrentaba al vacío, ¿cómo reaccionaría sin su estrella más refulgente, un Sergio Llull, tocado en una rodilla?

13 - 1 y 6 – 0, era el bagaje hasta esta jornada a favor del Madrid ante Zalguiris en Europa y Euroleague. Los precedentes decían que lo normal era ver una victoria blanca, pero había que ganárselo. Y no saben lo que se sudó. Al lío. Junto con Llull, Thompkins continuaba de baja por culpa de esa maltrecha cadera. Sin ellos dos, la convocatoria estaba clara: los doce sanos o al menos no demasiado renqueantes. El cinco inicial estaba formado por Doncic, Jaycee, Maciulis, Felipe y Gustavo Ayón.

El juego de ataque por parte del Madrid se iniciaba con un movimiento de balón rápido, buscando al hombre mejor colocado. Era Jaycee Don Carroll el que desde la esquina anotaba su primer y (asómbrense) último triple, 3 - 0. Jasikevicius tenía muy bien estudiado al Madrid y, así lo afirmó, una de sus claves era que el de Laramie no encontrara la pólvora para su Winchester. La escondió tan bien que antes de irse deberían preguntarle qué hizo con ella.

Los primeros minutos se saldaban con un juego disperso, correcalles y poco acierto en los lanzamientos. Felipe iba cuatro veces consecutivas a la línea de tiros libres convirtiendo todos, además de sumar un rebote tras otro. Zalguiris entraba muy pronto en bonus. La intensidad de su defensa tenía que cargar con ese peaje.

Doncic movía el balón como podía por la asfixiante presión a la que era sometido, pero asistía para Ayón o Reyes, que nos deleitaba con una canasta en la que amasaba la jugada, posteaba, pivotaba y anotaba el 11 - 10.

A continuación, dos tiros libres de Doncic, tras recibir personal del madridista cedido Lima en una entrada a canasta, choque de trenes en el aire. 13 - 13. Rudy por un inédito Jaycee desde el triple inicial. Ningún equipo estaba imponiendo su ley. El Madrid tenía que ajustar su defensa sobre el tiro exterior de los lituanos, que presentaban un porcentaje muy alto en la competición.

Permanecía la fuerte presión sobre Doncic, que subía el balón con dificultad ataque tras ataque. Infelices… no saben la bestia que están creando poniendo las cosas tan difíciles al imberbe esloveno. Cada partido es un master que saca con nota.

Como el juego interior del Madrid también existe, Reyes asistía a Ayón, que se marchaba de Lima, anotaba a aro pasado, y luego era Ayón el que devolvía el favor a Felipe, que anotaba a tabla el 17 - 19. Tras encestar dos tiros libres en la siguiente jugada, el capi dejaba su sitio a Randolph con empate a 19 en el marcador. Ayón era el que anotaba otros dos posteriormente. Al igual que nos desesperaba en la temporada pasada, por ejemplo, ahora hay que destacar que Gus ha mejorado sustancialmente sus porcentajes en esta parcela de juego, si bien 4 de 8 al final del encuentro tampoco es como para tirar cohetes.

Draper se enfrentaba al reto de jugar más minutos de lo habitual al haber un base menos en la convocatoria, y además mermado aún por sus molestias en la espalda y no haber podido entrenar con normalidad. Anotaba nada más entrar con un lanzamiento por elevación el 23 - 22.

Una de las facetas que más destaca en el juego de Ayón es su habilidad para robar balones. Interceptaba en defensa, contraatacaba él mismo cual alero y masacraba el aro a dos manos. Si esa jugada enfervorizó al público, más aún lo hizo un nuevo gorrazo, tremendo, de Ranwolf. Vaya colección otoño - invierno… Qué importante es contar con un jugador así. Su envergadura y hambre hacen que los rivales rectifiquen sus lanzamientos y se lo piensen antes de ir con excesiva alegría al aro.

Ahí se llegaba al final del primer cuarto con el resultado de 25 - 22. El Madrid había sumado diez tiros libres gracias a que los de Kaunas cometieron la cuarta falta muy pronto. 10 puntos de Felipe y 8 de Ayón eran lo más destacable por el momento. Sería muy importante cerrar el rebote en defensa, pues los de Kaunas son los segundos mejores reboteadores en ataque de esta Euroliga.

Si el primer cuarto terminó con un soberano tapón de Anthony, comenzaba el segundo con otro. A continuación, Rudy asistía a Randolph que encestaba.

En el primer parcial se anotaba más de lo que se restaba, pero en estos minutos, después de que el Madrid se marchara ligeramente en el marcador, la defensa de los de verde apretaba las clavijas y los de Laso se encontraban cortocircuitados, además de no cerrar su canasta. 3 - 8 de parcial en lo que iba de cuarto. De irse por un puñado de puntos, a estar por debajo. 28 - 30.

Rudy se aliaba con Randolph, al que asistía, para que desatascara la situación y anotara el triple del 31 - 30. De nuevo el público en pie para celebrar la maestría de Doncic. Genial asistencia por elevación de Luka a Taylor, que hundía el balón en el aro y además le hacían personal.

Después de esas dos brillantes acciones, otra vez el Madrid atascado en ataque y la diferencia en contra creciendo, 33 – 40, pero Rudy servía para Jonas, que anotaba un triple importantísimo. Otro a continuación, en este caso de Nocioni después de una buena defensa. Rudy dirigía el ataque y dejaba el balón al santafecino para que lanzara con éxito. 39 - 40 y tiempo muerto. Dos triples salvadores en un momento capital. El Madrid perdía el cuarto momentáneamente por 14 – 18.

Doncic empezó a leer la defensa lituana y con ello llegaron algunas brillantes invitaciones para que sus compañeros anotaran. Menuda vista tiene el de Ljubiana... Pero no sólo eso, sino carácter y garra, como demostró a continuación. Robaba un balón, se lanzaba al contraataque, fallaba la canasta, reboteaba, fallaba de nuevo, reboteaban los lituanos, que contraatacaban entonces y Doncic taponaba el intento de canasta. Lo dicho: carácter, determinación, y piernas y pulmones.

Hunter y Nocioni anotaban de tres, de dos en dos o de uno en uno y el marcador continuaba igualado. Ayón y Reyes también habían sido importantes. El juego interior sumando.

Un activo Nocioni penetraba, fallaba y palmeaba Othello. 45 – 45 y final del segundo cuarto. Estaba defendiendo mejor en los bloqueos el Madrid y había conseguido igualar el marcador como resultado de ello. En cada momento había sido importante alguien: Ayón, Reyes, Nocioni, Hunter…

Randolph decía al descanso que estaba contento de cómo estaba jugando su equipo, pero que aún tenían que mejorar mucho, y parar el lanzamiento exterior de los de verde.

Al Madrid le había costado meterse en el partido pero lo había logrado finalmente. Los veinte primeros minutos habían servido para desgastar a ambas escuadras, se comenzaría la segunda mitad como la primera: con igualdad en el marcador. Los blancos tenían que cambiar en actitud defensiva para evitar los lanzamientos exteriores de los de Jasikevicius. El problema era parar el bloqueo directo y continuaciones, los lanzamientos exteriores lituanos. La intensidad de los visitantes no bajaba gracias a los cambios continuos, lo que permitía al equipo estar siempre fresco.

El Madrid había sido superior en el rebote, en asistencias y había cometido menos pérdidas, pero Jaycee tenía que aparecer, encontrar la forma de eludir la defensa ideada sobre él con la ayuda de sus compañeros. Randolph tenía que aportar más en ataque si bien en defensa había cumplido. Doncic tenía que anotar algo más, aunque estaba asistiendo con soltura.

Laso decía en ese intermedio que había que parar a los exteriores, que estaban tirando muy fácil, y que había que ganar el partido de atrás hacia adelante. Como siempre, desde la defensa. Defender para crecer.

Entraba a pista el mismo quinteto de arranque que al principio. Jaycee asistía primero para Reyes que sufría falta y después para Ayón, que inauguraba la anotación de su equipo contra el tablero.

Se apreciaba desde el inicio una vuelta de tuerca más en defensa del Madrid, si bien y por desgracia, continuaba habiendo perros de presa hambrientos sobre Jaycee y Doncic. Un Luka que anotaba al escaparse en slalom y anotar una bandeja, consiguiendo ventaja de cuatro puntos, que serían cinco después de los tiros libres de Maciulis y Reyes. La máxima por el momento, si bien aumentaría después de que Doncic anotara un triple tras deleitarnos al manejar el balón con habilidad y soltura, 59 - 51 y tiempo muerto de Jasikevicius.

También serían de Doncic los siguientes puntos, partiendo desde el poste, se marchaba, rectificaba y anotaba. Pedíamos que sumara en ataque y lo estaba haciendo. Como Maciulis, acertado desde la línea de triples en las últimas semanas, Reyes pasaba a Jonas y anotaba de tres, para en la siguiente jugada y después de mover el balón espectacularmente, éste llegaba al rincón, donde estaba Jonas, que clavaba otro: 67 - 59.

Rudy penetraba y anotaba una bandeja, y Randolph anotaba dos tiros libres y un perfecto lanzamiento desde cinco metros, 71 - 62.

74 - 69 era el marcador que iluminaba el pabellón cuando terminaba el tercer cuarto y estaba todo el pescado por vender. Con el juego exterior de Zalgiris no se puede estar tranquilo. Diferencia exigua y diez minutos por jugar. Los lituanos no daban ni iban a dar su brazo a torcer. Maciulis y Rudy habían sido muy importantes en este cuarto para conseguir esa pequeña ventaja.

Rudy continuaba siendo importante, asistía a Othello, que anotaba bajo aro y sacaba un tiro adicional, que entraba, 77 - 69. A continuación llegarían una serie de ataques consecutivos fallados por ambas partes, pero el tiempo continuaba corriendo, lo que favorecía al Madrid que iba por delante en el marcador.

Asistimos a una fase en la que pareciera que el Madrid había controlado el tempo del partido, pero quedaban seis minutos aún y sólo 6 de ventaja, 79 - 73. A los lituanos se les iba cerrando poco a poco el aro. Las piernas cansadas por el esfuerzo de la primera parte y el Madrid que había mejorado sustancialmente en defensa, eran las claves.

Y la globalización hecha equipo de baloncesto. Cuatro jugadores del Madrid por encima de 10 puntos, más Doncic con 9. La anotación muy repartida. Era importante cerrar el partido, pues pese a haber fallado casi todos los triples en el último cuarto, los de verde seguían ahí, cerca en el luminoso.

Un arreón postrero de los lituanos les acercaba a un punto, 81 – 80 como nos temíamos, a cuatro minutos del final, y el desenlace del partido que se presentaba complicado. Los enemigos subidos a la chepa.

El Madrid no había matado el choque, permitiendo a Zalguiris que se lo creyera. Llegaba el empate a 83 tras anotar Rudy dos tiros libres. En esta última fase del cuarto, de nuevo había cerrado la defensa sobre los blancos el equipo visitante.

El alivio parecía llegar con un robo de Ayón, que se marchaba al contraataque, anotaba una bandeja, y después un tiro libre de dos posibles cuando más calentaba el sol, 86 – 83 a dos minutos del final. Qué bien ve Gus esos balones, cómo sabe meter la mano y cazar donde hay presa. Y no sólo eso, Ayón reboteaba en ataque, defensa y provocaba personales. Un jugador capital.

En el momento clave, el desenlace, donde el corazón palpita a mil y las muñecas se encogen, llegaba el éxtasis con un triple de Doncic sobre el fin de la posesión, 89 - 86.

En el ataque posterior, rebote de Ayón en ataque y posesión extra, que pasaba a Doncic, mareaba a su defensor y clavaba otro triple. Un crossover de manual. 15 puntos para él y 92 - 86 a menos de un minuto.

Rudy anotaba los dos tiros libres de una personal cometida sobre él. Hasta ese instante, 7 asistencias y esos dos libres anotados, 94 - 88. Aportando mucho al equipo el balear. Garra, intensidad, tomando decisiones y apoyando en el rebote.

Con un nuevo robo de balón de Ayón en defensa, se cerraría el partido. O eso parecía, porque anotaba un triple Zalguiris, que ponía el 94 - 91 en el luminoso a 12 segundos del final. El partido no estaba tan cerrado como parecía. Tiempo muerto de un Laso que se comía a sus jugadores. Crudos.

Sacaba Rudy de banda para certificar de una vez la victoria y cometían falta sobre Luka. Los dos lanzamientos libres iban dentro y 96 - 91. No le pesa nada la responsabilidad al chaval, increíble. Para deleite de los aficionados, de postre un Llull de Rudy sobre la bocina, que aparentemente no valía, pero en la repetición vimos que fue nada más que por un par de décimas. Lástima.

Decía un abrumado por tanto agasajo Luka al final, que el partido había sido difícil, que Pablo es un gran entrenador, que le ayuda mucho y confía en él. Como para no hacerlo, chaval.

Laso comentaba que el equipo había cambiado en defensa en esta segunda mitad, que errores tontos les habían permitido volver a los rivales, pero con cabeza fría se había sacado adelante el choque. Destacaba también el trabajo de sus bases. De Doncic, que luce más por los triples, pero que Draper había desarrollado también una buena labor. Remarcaba con ello que los errores habían sido generales del equipo, no en la posición de base.

Dos triples de Doncic cuando más peligroso estaba el asunto, fueron la clave del tramo final. Asumió la responsabilidad donde más complicado era. 17 puntos, 4 rebotes, 4 asistencias, 2 robos y 24 de valoración para él. Importantísimos también Ayón (14 puntos, 7 rebotes, 3 asistencias y 3 robos para una valoración de 23), Felipe (12 puntos, 6 rebotes y 5 faltas recibidas para una valoración de 20), y Rudy, que en defensa siempre se vacía y en ataque, haciendo jugar a los compañeros, con 7 puntos, 4 rebotes, 7 asistencias, 1 robo y 14 de valoración. Randolph con 11 puntos, 2 tapones y 3 rebotes, y Maciulis con 10 tantos, destacables también.

Bien, después de esta victoria, el Madrid continúa como segundo en la clasificación. Asistimos a una demostración más del talento de Ljubiana, al carácter ganador de unos jugadores que saben apretar los dientes y tirar hacia adelante aunque el rival lo ponga difícil y sobreponerse a una baja tan vital como la de Llull, el mejor jugador de Europa en este momento, posiblemente.

Victoria importante para restañar las heridas de la derrota en suelo turco, donde volveremos en la próxima jornada de Euroliga. Será ante el rocoso equipo de David Blatt, Darüşşafaka Doğuş. Antes, el domingo visitamos Bilbao, otro hueso duro de roer, como todos. Abróchense los cinturones que volamos de nuevo.

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