EUROLIGA BALONCESTO

Crónica Fenerbahçe 78 -Real Madrid C.F. 77.

fenerbahce-real-madrid-78-77-8093418Nuestros soldados visitaban las tierras que les vieron caer dolorosamente unos meses atrás. El único territorio que ha visto doblar la rodilla, derrotas dolorosas las sufridas ante esa escuadra. Jugadores recios, de mirada inyectada en sangre y la plebe empujándoles sin descanso. Este Madrid no es el de la pasada campaña. Un Madrid más fresco, potente, más alto y con la lección aprendida. También el uno contra uno desde los banquillos, el cerebro del General Obradovic contra el de un Laso en permanente proceso de aprendizaje, mejorando en todas las facetas de la dirección de un equipo. La batalla de las batallas, sin prisioneros ni rescates que pagar.

Los de morado hoy, saltaron a la cancha aún sin conquistar del Ülker Sports Arena con Llull, Doncic, Maciulis, Reyes y Ayón. Apenas se producía en ataque, solo un par de canastas de Llull en medio cuarto, una de ellas la primera ventaja, 0 – 2 que no volvería a ser tal hasta ya avanzado el choque, y manteniendo el tipo gracias a la defensa y el poder reboteador del equipo. La iniciativa, eso sí, fue turca todo el primer cuarto, y eso que sólo llevaban cuatro puntos de segundas opciones. Una de las premisas de Laso, cerrar el rebote defensivo, se cumplían.

Ni Carroll era capaz de desatascar el juego ofensivo, pese a que cuenta con socios de primer nivel, como Felipe o Gustavo. En una de esas, Reyes bloqueaba y Jaycee lanzaba para anotar de dos. Decía Jaycee hace poco que si sus bloqueadores no le ayudaran, se pasaría el día corriendo por todo el campo rival sin poder lanzar.

Con 14 – 11 y a cuatro minutos del final del cuarto, se pedía un tiempo muerto que parecía resolver parte de los problemas ofensivos (sin ofender) del Madrid. Muy bien movido el balón, Llull asistía para Maciulis, que anotaba desde la línea de triples. El 16 – 14 subía al marcador.

Felipe se las tenía tiesas con unos interiores más fuertes y corpulentos, pero necesitaba aire, y se lo daba Anthony Randolph, mientras Ayón continuaba en pista, muy activo. Precisamente, Gus anotaba a pase de Jaycee bajo aro, el 19 - 16. También Jaycee era protagonista al culminar un contraataque con Llull pero su triple no atravesaba el hierro.

Sí lo haría Rudy segundos después desde la esquina, al final justo del primer cuarto, 23 - 19. Un cuarto dominado en ataque y defensa por los de amarillo, pero tampoco con excesiva claridad. Al inicio los equipos habían estado más igualados, pero al final habían conseguido disfrutar de segundas opciones y Fener terminaba dominando, pasándose bien el balón y lanzando tiros cómodos con casi un 60% de acierto. El Madrid tendría que mejorar en defensa.

El segundo cuarto se iniciaba con un buen pase de Luka para Rudy y asistencia de lujo para Ayón, 23 – 21, un mexicano que duraría poco en pista para ser relevado por Hunter. Se marchaba con 7 puntos y 3 rebotes ofensivos.

En los siguientes ataques, los locales no paraban de hacer daño, muy bien movida la pelota en la pintura y volvían a marcharse en el luminoso. Para despertar a los madridistas, Rudy, que demostró en esa acción y en las posteriores saber leer muy bien los espacios, daba su primera asistencia para Othello que destrozaba el aro, aunque el Madrid seguía ligeramente por detrás, 27 - 23.

El Madrid estaba siendo presionado muy arriba, por lo que cuando llegaban a las cercanías del aro, les quedaba menos de media posesión para intentar anotar. Gran trabajo defensivo turco.

Rudy había decidido tomar la responsabilidad, lanzaba un tiro por elevación que no tocaba aro, pero reboteaba y anotaba Hunter sobre la bocina de la posesión. Menos mal, porque los de Obradovic no aflojaban, 30 - 25.

Con Taylor y Hunter, muy buena defensa de Madrid pese a la gran circulación enemiga. En la continuación dos puntos más de Hunter a pase de Rudy. Tiempo muerto con 30 - 27 a 5 minutos del descanso. El Madrid no acababa de entrar en el partido pero tampoco le echaban.

Hasta ese momento, la tensión era máxima, prohibido equivocarse. Solo dos pérdidas cada equipo, muy concentrados los dos bloques.

Por fin llegaba el Madrid al encuentro en un contraataque protagonizado por Llull, y asistía a Randolph que clavaba un triple y empataba a 30. El parcial era de 0 - 7, que se elevaría a 9 al anotar una bandeja por elevación Llull, 30 – 32 y el Madrid por delante, primera vez en el encuentro desde aquel 0 - 2.

Taylor trabajaba bien en defensa y lo hacía en ataque también. Cazaba un rebote a tiro de Hunter y sobre él cometerían personal. Jeffery anotaría los dos tiros libres. Un ataque que se veía ralentizado cuando Doncic dirigía el juego. La presión sobre él no le dejaba acercarse al aro y Llull tenía que entrar de nuevo.

Rudy asistía en el siguiente ataque para Hunter que reventaba el aro. 37 – 36, de la misma manera que haría con los dos ataques siguientes. Tres asistencias y seis puntos para Rudy y Othello, respectivamente. Sociedad limitada recién inaugurada, bienvenidos. Si a eso añadimos la buena tensión atrás de Taylor, parando incluso a Udoh, miel sobre hojuelas.

Aunque la serie se interrumpía por un tiempo muerto, tendría su continuación después, Rudy para Hunter, que de gancho anotaba el 37 - 38. Pick and roll una y otra vez, como ocurriría de nuevo en el 39 – 40. Cinco asistencias de Rudy a Othello, que llevaba diez puntos servidos en bandeja por el mallorquín.

La sociedad seguía produciendo y de nuevo una gran defensa del Madrid, provocaba otro tiempo muerto. 39 – 40, pero el cuarto marchaba con 16 - 21. Quedaban 28 segundos en los que no se moverían esos guarismos. Así se llegaba al intermedio.

La defensa de ajustes en este segundo cuarto había parado los pies a Fenerbahce. El banquillo del Madrid, y en especial Rudy, Taylor y Othello (12 puntos) habían sido importantísimos.

Laso dijo al descanso que los pick and rolls de Rudy y Hunter habían cambiado el partido, sin olvidar algunas acciones defensivas de mérito y los rebotes ofensivos del Madrid. 17 a 21 rebotes totales y 11 a 13 asistencias.

La segunda parte se iniciaba con el mismo quinteto que dos cuartos atrás, con un ataque tan espeso como al comienzo. Al menos la defensa funcionaba y fruto de ello, los turcos apenas anotaban tampoco.

Ayón continuaba a lo suyo. Robo, pase para Maciulis que se lanzaba al contraataque y anotaba el 44 – 42. Después era Llull el que asistía al hueco para Ayón y canastón, 44 iguales, y luego para Jonas, que penetraba y anotaba por encima de Udoh el 44 - 46.

El propio Ayón robaba en defensa, contraatacaba como si de un base habláramos y le hacían falta aunque anotaba. Por supuesto, la personal era antideportiva. El mexicano había desatascado al Madrid. Fallaba el primer tiro libre, pero anotaba el segundo, dejaba un resultado de 44 - 47 y posesión para su equipo, completando un 0 - 7 de parcial.

Se marchaba un Luka muy precipitado en sus decisiones, tenso, sobrepasado por el ambiente, y entraba Rudy.

Fenerbahce defendía muy lejos de su aro, lo que hacía más difícil crear situaciones francas de lanzamiento o penetración, crear peligro. No se vislumbraban grietas en la defensa amarilla por las que hincar el diente a la presa. A cuatro minutos y medio del fin de este cuarto, se llegaba con empate a 47, un marcador de 8 a 7 y se pedía tiempo muerto.

Se producía continuación un nuevo robo de Gus, que pasaba a Llul, penetraba y desde debajo del aro pasaba a un Maciulis abierto que clavaba el triple, 47 - 50.

Entraba de nuevo un Jaycee inédito en anotación para dar un respiro a Jonas, robaba Rudy y sin mirar asistía a Ayón que anotaba una bandeja y ampliaba la ventaja a cuatro puntos. Hunter relevaría al mexicano, que cometía su tercera personal.

El 52 – 54 llegaba al anotar una bandeja Llull, que llevaba 8 puntos, dos más tras anotar sendos tiros libres a continuación y de nuevo cuatro de ventaja. Jaycee anotaría los dos tiros libres de una técnica pitada a los turcos por flopping. Con 57 - 57 se llegaba al final del tercer cuarto. Treinta minutos de juego y nada por resolver, simplemente había sido una labor de desgaste mutua. Habría que ver a quién había mermado más.

Ayón había leído muy bien el ataque de Fenerbahce, robando balones y ayudando al equipo tras un inicio de cuarto muy gris de los suyos. El Madrid había mostrado en estos diez minutos una ligera superioridad en el rebote del Madrid, los turcos no habían capturado ninguno ofensivo desde antes del descanso. En el marcador parcial de este tercer parcial, 18 - 17.

El tramo decisivo se iniciaba en ataque con asistencia de Luka para Rudy, que anotaba un triple sobre el fin de la posesión, 59 - 60. El equipo se atrancaría ahí, y Laso se vería obligado a pedir un tiempo muerto. Demasiados regalos y los otomanos se iban, 64 - 60. Una vez más, el Madrid jugando muy lejos del aro.

Si queríamos desatascar el flujo ofensivo, Randolph tomaba esa responsabilidad. Triple y otro más después de una perfecta circulación, de libro hasta llegar a Anthony 67 - 66. Los siguientes puntos serían también suyos, lanzamiento a la media vuelta sobre la bocina: 8 puntos consecutivos, a los que habría que sumar tres más. Cuatro de cuatro en triples. Empate a 71. El Madrid se aplicaría también en defensa, logrando que el marcador se moviera con ligeras diferencias. Dos tiros libres de Llull, gorrazo de Ayón a Vesely que iba a machacar y asistencia de Llull para Randolph que sumaba dos más, era lo más destacado en esos momentos.

Sloukas, uno de los rivales más peligrosos para el Madrid hasta el momento, y por mor de sus protestas, sufría dos técnicas. Quedaban dos minutos y medio y el Madrid disponía de un tiro libre, errado por Llull y posesión, que no fructificaría. Rudy pasaba a Taylor, que lanzaba un triple desde la esquina al final de los 24 segundos y fallaba. Era el primer lanzamiento no anotado desde la línea de triples del Madrid en este último cuarto.

En el ataque posterior, robaba Randolph en defensa, sufría una posible falta no pitada al aproximarse para atacar el aro, lo que provocaba el enfado mayúsculo del ala pívot, que aumentaba al pitarle técnica. El marcador indicaba que el empate era a 75 y a 18 en este cuarto. Quedaba un minuto.

Se pedía tiempo muerto en la cancha. La mala selección de tiro, el fin de la posesión o tener que lanzar a la desesperada, habían provocado que los últimos dos ataques morados se resolvieran de manera negativa con lanzamientos lejanos de Taylor, lo que no es una virtud del sueco, precisamente.

Robaba en defensa del Madrid, contraatacaba Llull que sufría falta, anotaba los dos lanzamientos cuando más calentaba el sol y ponía a su equipo con 75 a 77 y menos de medio minuto para el final. Ayón había estado muy activo en defensa, importantísimo y Randolph llevaba 13 puntos este cuarto. Lástima de esa técnica.

Llull dejó pasar el tiempo, penetró, se paró en seco tras despistar a su defensor y lanzó en suspensión... pero el balón no quiso entrar. En la lucha por el rebote, Jaycee parece ser que hizo falta. Quedaban 1’7 segundos. Los turcos anotaban el primer tiro libre, lanzaban a fallar el segundo como era de esperar. El rebote era para el Madrid: Jaycee lanzó desde su campo, forzadísmo... pero el balón no entró. El 78 – 77 era ya inamovible.

Quizás el Madrid debería haber aguantado más. La jugada culminada por Llull no estuvo mal ejecutada, pero aunque se hubiera ido a la prórroga, Obradovic estaba sin el importantísimo Sloukas… Aunque eso ya es baloncesto ficción ¿Y si…?

Debemos destacar los 16 puntos de Randolph (4 triples sin fallo, 4 rebotes, 1 tapón, 1 recuperación y 18 de valoración), los 14 de Llull (3 rebotes, 8 asistencias y 16 de valoración), los 12 de Ayón (5 rebotes, 2 asistencias, 1 tapón y 15 de valoración) y los 6 puntos de Rudy, pero sobre todo sus 9 asistencias para una valoración de 13. Hunter anotó 12 puntos y capturó 7 rebotes en unos minutos fundamentales en sociedad con Rudy. Maciulis anotó 10 puntos y capturó dos rebotes más esos famosos intangibles.

Se puede mirar el vaso medio lleno, y pensar que se ha perdido por detalles en Moscú y en Estambul, dos de las canchas más complicadas de Europa, si no las que más, o ver el vaso medio vacío, y llegar a la conclusión de que no se ha ganado ni en una ni en otra, aunque sí en Barcelona y con una exhibición soberana.

El equipo ha sabido competir y variar en defensa y ataque hasta dar con la tecla. Mimbres hay y artesano también. El cesto promete ser hermoso pero aún está haciéndose. El domingo continuará la obra, al abrigo de la afición y la próxima jornada de Euroliga también es en casa. Con este tiempo, es lo mejor, quedarse a resguardo y disfrutar del baloncesto.

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