EUROLIGA BALONCESTO

Crónica F.C. Barcelona Lassa 63 - Real Madrid C.F. 102.

Barcelona LlullNo hubo historia. Sí pre - historia, la del choque de Liga hace un par de semanas que dejó el sexto proyecto del Madrid de Laso en entredicho para algunos círculos de opinión. Este era el partido clave para ver si las críticas arreciaban o quedaban en cuatro gotas caniculares. Resultó lo segundo. Desde antes de lanzarse el balón al aire comenzó a cavarse la tumba de las tropas locales. Si no, no hay explicación para un marcador semejante, para una superioridad tan brutal, para una demostración tan aplastante. Tanto es así, que nunca anteriormente se vio semejante varapalo blanco sobre los blaugranas en territorio comanche. Y eso que maquillaron el resultado en un par de minutos finales donde los de Laso levantaron, por fin, el pie del acelerador.

Decía Pablo antes del comienzo del partido, que para ganar necesitaban trabajo en equipo, mejorar en el uno contra uno y en cuanto a deseo de vencer. Si no eran capaces de jugar al máximo contra el Barcelona, no habría opciones, porque ellos te obligan a jugar así. Estaba seguro que todos iban a rayar a gran altura. Lo que no pensaba el vitoriano es que iba a ser tan elevadísima. O sí. La cabeza de D. Pablo depara sorpresas casi sin esfuerzo.

Llull, Doncic, Maciulis, Reyes y Ayón, formaban el cinco inicial. Un quinteto caracterizado por la calidad y la intensidad de sus hombres para la conquista de la redención o el acabose. Salió cara. Y qué mejor que la del niño hecho hombre Doncic desde 6'75 para comenzar el camino a lo más alto, seguido de su maestro Llull, que corría para asistir a Jonas y subir el 0 - 5. Otro robo, el tercero y esta vez de Ayón, pecados menores, para entregar el balón a Llull, que como un cohete se iba de todos y anotaba con facilidad el 0 - 7. Aún no sabíamos si los locales estaban en su media de balones perdidos en Liga Endesa (aunque esto fuera Euroliga), de los peores en este registro, o que el Madrid había salido muy enchufado en la anticipación, atención e intensidad defensivas.
Doncic cometía muy rápido su segunda falta, se iba al banquillo y entraba Carroll por él. El chaval quizás aún no sabe discernir la extra motivación del exceso de ímpetu. El hambre le puede. Más pecados, de juventud en este caso.
Entre Ayón y Felipe, pero con ayudas de todos, estaban parando hasta entonces a un Tomic casi siempre acertado cuando ve el blanco frente a él. En realidad todos estaban siendo paralizados por los de blanco.
De nuevo anotaba Llull con otra penetración a canasta y subía el 1 - 9 en el marcador. Los locales no eran capaces de destapar el aro enemigo y los concentrados jugadores foráneos veían el aro barcelonista como el lago Michigan. Si a eso se le une una gran defensa e intensidad en la destrucción, tenemos la razón por la que el rival anotaba su primera canasta en juego a los tres minutos y medio de partido. Tarde ya.
El Madrid no bajaba el pistón. Un triple frontal de Jaycee tras salir de bloqueo, lo que más abre el apetito de este asesino silencioso, 5 - 12, otro triple de Felipe, el tercero del equipo, 9 - 15, seguido de un periodo de intercambio de canastas, llevaba a la petición del primer tiempo muerto. Entraba Chapu y el público se encendía. A Laso le va la marcha. Fred Astaire de los banquillos. A la primera ocasión que tuvo, era impensable que no ocurriera, intentaba taponar a Rice pero cometía falta.
Los locales mejoraban tímidamente en defensa, dejando estancado al Madrid en 15 puntos unos instantes. El gigante se tomaba un respiro. Pero Llull no entiende de pausas. Recibía bajo aro, anotaba y además recibía una falta personal. Estaban todos pendientes de Carroll, dispuesto a lanzar un triple desde su Winchester, pero este barco dispone de extensa artillería. 12 - 18.
Entraba Randolph por un Ayón muy sacrificado y efectivo como siempre. El ala pívot de interminables brazos anotaba de inmediato a aro pasado tras asistencia de Llull, quién si no, el 13 - 20.
Se incorporaba el siempre industrioso Draper, discutido últimamente, para dar aire a Llull, que ya computaba 9 puntos y 6 asistencias. El base croata realizaría un marcaje más que notable sobre Rice, el único que acertaba mínimamente en las filas rivales.
Jaycee se encontraba especialmente activo y nos deleitaba, entre otras delicatessen, con un canastón tras step back, siete puntos ya y después del robo de Nocioni, subía el balón Draper y anotaba Randolph para terminar un primer cuarto esclarecedor: 17 - 29. Un equipo dominaba todas las facetas del juego y otro intentaba sacudirse el enjambre que le atizaba por todos los frentes. Complicado recuperarse, pero la calidad de ambos bloques podía dar pie a cualquier desenlace.
Nada más iniciarse el segundo acto, llegó una de las jugadas del partido. Se producía uno de los gorros, chapas, boinas, tapones… llamenlo como quieran, pero la mano de Randolph detenía en seco el júbilo local cuando iba a machacar Dorsey. Una acción muy similar o más espectacular aún se repetiría a los dos minutos, con un triple de Chapu inmediatamente para colocar el más quince, 17 - 32 y provocar el toque de corneta local. De retirada, por supuesto. Pero los de Bartzokas se repondrían mínimamente, y Laso detenía el amago de rebelión con un tiempo muerto. No volverían a estar tan cerca los del entrenador griego.
Llull, quién si no, desharía el atasco con sus puntos, 11 ya, bien secundado por un descomunal triple de Randolph. El Madrid volvía a marcharse por 25 – 39, se pedía de nuevo tiempo muerto y aún quedaban 5 minutos para el descanso. Suficiente para asestar el hachazo definitivo o deshacer parte del desastre.
Un Othello cada partido más integrado, más atrevido, más confiado para atreverse a hacer cositas, recibía una personal antideportiva cuando se marchaba botando en contraataque. Esa acción terminaría con 25 - 42 y posesión. Hasta ese momento, 8 balones perdidos por los locales y 4 del Madrid.
Las malas noticias continuaban para el Barcelona. Llull permanecía en estado de gracia y una imposible, menos para él, entrada a canasta contra tres rivales, dejaba el marcador en 25 – 44 para completar un 0 - 10 de parcial y en ese momento lucir ya 16 puntos en su estadística personal. Su equipo exhibía en ese momento unos impresionantes datos: 6 de 7 en tiro exterior, 10 asistencias, 7 robos y muy bien defendida la primera línea de pase.
Un triple de Llull y otro de Rudy, aumentaban el descosido hasta el 28 - 53. El disgusto aumentaba con un gorro, otro, de Randolph a Tomic, incrementado por la técnica a Bartzokas por protestar.
Con un esclarecedor 32 – 54 se llegaba al descanso, a la espera de que Sergio Llull y los suyos tuvieran un rival a su altura para continuar el choque. El Madrid arrasaba al Barcelona por los 23 que lleva Llull a su espalda, con éste muy acertado a la cabeza del equipo, pero todo el bloque muy intenso y concentrado. Mejoraban en todas las estadísticas a los locales hasta el ecuador del choque. Imposible no ganar jugando así, superando en todo al contrario. Llull, Nocioni, Carroll, Randolph... habían tenido cada uno sus momentos continuados en anotación. Un todo en ataque y defensa, sobresaliendo Llull en la anotación, más los 10 puntos, 7 rebotes y tres soberanos gorros de Randolph.
Chus Mateo, lugarteniente de Laso, decía al descanso que estaban muy contentos por ver al equipo muy serio atrás y en ataque con mucha disciplina. Prudentemente, aseguraba creer, estar seguro de que en el segundo tiempo ellos reaccionarán y su equipo estaría preparado para resistir la embestida. No se produjo. Bien hacía de todas formas en no fiarse. El baloncesto ha dado sorpresas descomunales, por eso nos gusta tanto.
Se reanudaba el juego con el mismo cinco inicial que de inicio. Se producía una entrada a canasta de Llull que asistía a Felipe para que lanzara desde tres metros y anotara el 32 - 56. Se ampliaba la renta y más que lo haría después de un triple desde ocho metros del mismo Llull. 32 - 59 y 20 puntos para él. El tercero consecutivo llegaría de manos de Maciulis, que recibía un pase a la esquina de Reyes, y sin bajar el balón, disparaba certeramente.
Las canastas, las buenas defensas, los robos... se sucedían y un contraataque de Llull para que anotara Doncic, significaba el 37 – 68, lo que desembocaba en tiempo muerto pedido por el equipo local. El panorama continuaba en los mismo términos de la primera parte, pero virando de gris a negro. La diferencia crecía como bizcocho con sobredosis de levadura.
Tampoco sirvió de nada este toque de atención. Un triple de Rudy dejaba la diferencia por entonces en 31 puntos, 42 - 73. Histórico resultado momentáneo, y lo que estaría por venir. La mejor defensa de Euroliga hasta el momento, veía destrozada su media, que estaba en 71 puntos encajados, ¡y en menos de tres cuartos!
Con 46 – 75 se llegaba al final de tercer parcial. Cuántos encuentros terminan con tanteadores más bajos que ese… y quedaban diez minutos infernales para unos y gloriosos para otros. No había partido y por lo tanto bastantes asistentes al simulacro se marchaban.
En el inicio de la recta final del tormento blaugrana, se cometía una falta sobre Jaycee cuando estaba efectuando un lanzamiento de tres puntos. En dos minutos nadie había anotado aún, pero el de Wyoming anotaba los tres tiros libres. 46 - 78.
La defensa blanca continuaba rindiendo a un nivel inversamente proporcional al del ataque catalán, y en ataque continuaban percutiendo y reboteando con avidez. Lanzaba Rudy desde la línea de tres, fallaba. Reboteaba Randolph, se la devolvía al balear, que volvía a lanzar (es lo que tienen los grandes) y esta vez sí, tres tantos para sumar y dejar la diferencia en 35, que serían 37 tras otro rebote en ataque de Randolph, 39 después de palmear él mismo de nuevo un lanzamiento fallido de Jaycee, y dos tiros libres más, los 41. El escandaloso 46 – 87 flambeaba el marcador y la huida del público era ya manifiesta, como manifiesto es el crecimiento de Anthony en este equipo. Cada día aporta más en una canasta y en la otra.
Una bandeja de Nocioni y dos puntos más de Hunter, culminaban un parcial de 0 – 16 en este último cuarto, siete minutos y el Barcelona sin anotar. 46 – 91, terrible. Un triple de Jaycee y una bandeja en slalom de Luka marchándose de todos, eran de lo más destacable en esos minutos finales donde el Madrid se dejó ir, lo que fue aprovechado por los locales para intentar maquillar, sin conseguirlo porque faltaba tiempo, el marcador. A tres minutos del final, se había producido la máxima diferencia, 47 puntos con un devastador 54 – 101.
La mayor victoria del Madrid en cancha del Barcelona anteriormente, databa de 1968. Era un 67 - 90, aunque recordemos que por entonces no existían las canastas de tres puntos.
El 63 - 102 final deja a las claras quién dominó y de qué manera, estableciendo esta nueva marca para el recuerdo. Los 39 puntos de diferencia, superan los 38 de aquel sonado 62 - 100 en la Final four de Milán.
Chapu decía al final del paseo militar labrado a base de concentración y un excelente trabajo defensivo y ofensivo, que vinieron a jugar un gran partido pero se les dio mejor de lo esperado, que le tienen mucho respeto al Barcelona. Ambicioso, apuntaba que tienen que mejorar en defensa, pero que hoy consiguieron trabajar atrás con acierto. Para terminar, destacó que no se ganó en ataque, porque eso le sale de forma espontánea a este equipo, se ganó en defensa, que funcionó muy bien, a un nivel altísimo.
Bien cierto es. El equipo empezó defendiendo muy bien, provocando seis pérdidas del rival ya en el primer cuarto. Desde ahí se construiría un buen ataque. Con Llull y Randolph sobre todo, más la efectividad de Jaycee se había hecho mucho daño al Barcelona, si bien cuando un equipo domina a otro por una valoración de 68 a 117, es porque han trabajado como tal, como un todo.
Laso decía que habían estado muy sólidos desde el principio, que la clave fue el deseo de mejorar lo ofrecido en el anterior partido, que era una victoria grande, importante porque es fuera de casa y que creaba un pequeño hueco en la clasificación. 6 - 2 es el balance del Madrid.
Los 20 puntos de Llull (6 asistencias, 24 de valoración), los 18 de Randolph (11 rebotes, 3 tapones, 2 asistencias, 25 de valoración) y los 19 y 3 rebotes para una valoración de 13 de Jaycee, son lo más visible del equipo, pero no debemos olvidar el trabajo de Maciulis, de Felipe, de Draper, de Nocioni, de Doncic, de Ayón, de Hunter… Hoy más que nunca han demostrado ser un equipazo con un magnífico jefe de operaciones en el banquillo. Un enorme entrenador, sobresaliente motivador y gestor de egos.
El Madrid ganó los cuatro cuartos, con una mínima ventaja de seis puntos en el tercero. Se trató de una actuación sobresaliente, coral y continua en los 40 minutos más cortos para la afición merengue, más largos para la afición culé.
Pero esto no queda así. En nada jugamos en Gran Canaria. Seguro que la película no tendrá que ver nada con la de Barcelona, pero cuando el director es D. Pablo Laso, al menos sabes que saldrás del cine satisfecho por el espectáculo presenciado.
 
 

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar


El Mundo Madridista.com © 2013
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.