EUROLIGA BALONCESTO

Crónica Real Madrid 87 - Panathinaikos Superfoods Athens 84.

Panathinaikos LlullDespués de arrasar al Iberostar Tenerife el pasado fin de semana, volvía al WiZinc Arena el Madrid de Laso en una semana de las de no despistarse un segundo, bajo riesgo de despeñarse y aparecer con una serie de derrotas que te estropeen el panorama. La derrota de CSKA permite al Madrid acercarse a la cabeza.

Doncic, Llull, Maciulis, Reyes y Ayón, formaban el quinteto inicial que debería detener al cuadro griego dirigido por un viejo enemigo, Xavi Pascual. Taylor era el elegido para quedar fuera de la convocatoria, junto con el habitual Álex Suárez.

El partido se iniciaba, como no podía ser de otra manera, con dos puntos de Bou, al que siempre se le da bien el Madrid, si bien es cierto que su temporada actual dista mucho de estar a la altura de la pasada. Esos dos puntos iniciales de Bou, recibían la contundente respuesta de un triple anotado por Jonas Maciulis. Esos primeros minutos de tanteo, se convertían en un correcalles, con ataques vertiginosos por parte de ambas escuadras. Nos frotábamos las manos, primero porque ese baloncesto nos encanta, y segundo, porque en ese ambiente el Madrid se desenvuelve como un crío en una piscina de bolas.

Pero el que más acertado estuvo en el juego del a ver quién anota más, fue curiosamente Panathinaikos, que anotó dos triples después de la canasta inicial para colocarse con 3 a 8 en apenas tres minutos. En esos momentos, si alguien mantenía con vida al Madrid era un Maciulis muy agresivo en ataque, dos triples consecutivos, y defensa. Los blancos fallaban en circunstancias en que parecía más sencillo sumar puntos que no hacerlo. Los de verde se iban hasta el 6 - 12 en el minuto 5 a base de triples. El Madrid recibiendo de su propia medicina.

Con 11 - 15 llegaba el primer tiempo muerto. Panathinaikos había salido muy motivado, y su trabajo en ataque estaba siendo efectivo hasta rozar la perfección. El Madrid no estaba tan acertado, se le notaba algo frío, como al público, aunque era previsible que los griegos no pudieran mantener ese ritmo todo el encuentro.

El Jonas que tantas responsabilidades ofensivas suele añadir a su ya de por sí excelente aportación invisible en el resto de facetas, seguía manteniendo al Madrid cerca en el marcador. Mientras, Laso se dejaba los sesos intentando hallar la forma de desempanar a los suyos. Randolph y Rudy por Reyes y Luka eran su primer paso hacia el despertar de la bestia, y rugió mediante un triple de Rudy.

Con 21 - 23 se llegaba al final primer cuarto. Heridas leves para lo que podría haber sido. Obviamente, que los griegos mantuvieran el nivel era difícil y en efecto había descendido mínimamente ya, mientras el Madrid había ido poco a poco hacia arriba. Las defensas aún no estaban ajustadas, sobre todo por parte del Madrid en cuanto a los lanzamientos de tres puntos, que habían encontrado posiciones liberadas de tiro desde más allé de la línea. Era necesario aportar más movilidad y puntear cada lanzamiento.

Draper, Rudy, Jaycee, Othello y Randolph, eran el quinteto elegido para arrancar el segundo cuarto. Un quinteto muy versátil en defensa con el que coach Laso perseguía cerrar la sangría de lanzamientos de tres y aportar algo de pólvora con Rudy y Jaycee. Mientras, Luka se encontraba en el banquillo sangrando por la nariz y con una bajada de azúcar o de tensión, aparentemente. En defensa, ninguno de los dos bloques estaría tan acertado como a sus entrenadores les hubiera gustado, puesto que se impusieron los ataques. Un 32 - 27 en estos diez minutos, deja bien a las claras quién ganó, los que restan o los que suman.

Randolph tomaba el testigo de Maciulis para aportar puntos al equipo, pero Pana se escapaba de seis, 30 - 36 a base de triples (7 de 10 hasta entonces) y de capturar rebotes ofensivos que les permitían nuevas ocasiones de sumar..

Trey entraba en acción para dar un respiro a Randolph, mientras subía al marcador el 37 - 38 al conseguir anotar Llull una mandarina contra el cristal en un contraataque. Otro tiempo muerto y triple de 8 metros de Llull después de una sucesión de pases, errores, un tapón a Draper... ¡Increíble! Contra la magia del mahonés no hay estrategias ni coaching que valgan.

Entre alguna canasta de Rudy y su aportación en defensa, más un Llull que comenzaba a desatarse, se igualaba el marcador y esa equidad se mantendría desde ese momento. El intercambio de canastas era continuo, si bien los ataques no eran trepidantes. Los griegos continuaban muy acertados en lanzamiento exterior y en el uno contra uno, pero el Madrid había afinado la puntería. Tanto es así que comenzó a dominar mínimamente, llegando a obtener una máxima diferencia de cuatro puntos, después de una recuperación de Trey en defensa, recibir una asistencia y clavar un triple, 48 - 44. En la jugada siguiente, de nuevo triple desde la esquina de Trey. Es un espectáculo ver a este tipo lanzando. Qué muñeca...

Era evidente que las defensas no podían con los ataques ni los hombres interiores con unos mágicos minutos de TT , que anotaba su octavo punto consecutivo y el 53 - 49. Panathinaikos es el equipo que mejor defiende, pero el tercer peor en ataque, mientras en Madrid estaban lanzados en ataque. Los locales, en sus números de ataque, más o menos.

Con 53-50 y 3 segundos por jugarse, pedía tiempo muerto Laso. La primera parte terminaría sin que se moviera el luminoso. El Madrid no anotaría en la última jugada, aunque salió como estaba previsto. Bueno, casi. Faltó lo más importante: anotar.

En el ecuador del encuentro, los porcentajes en lanzamiento estaban siendo tremendos por parte de ambos equipos, sobre todo en triples, aunque el Madrid tampoco se quedaba atrás y contrarrestaba en parte esa pequeña superioridad helena en rebotes con 14 asistencias. Gran recital de juego ofensivo del Madrid después de unos minutos iniciales algo dubitativos. Llull decía al descanso que en ataque se estaban haciendo las cosas bien, la clave era subir las líneas atrás, para evitar que los verde lanzaran tirar tiros abiertos porque tienen calidad para anotar. Laso comentaba que en defensa no habían estado mal, pero que los griegos habían tenido mucho acierto. Rebotear para tener un mayor ritmo y salir rápido era un punto importante que tenían que mejorar también.

Bastantes de los tiros helenos habían sido sin oposición, pese a haberse defendido bien durante parte del ataque, pero al final se encontraban con posiciones francas. La aportación inicial de Jonas, la explosión de Llull y la ayuda de Trey habían sido claves para dar la vuelta al marcador. El Madrid había dado la impresión de defender bien, pero con fallos decisivos y puntuales que habían sido muy bien aprovechados. En ataque, a veces precipitados. Aún así, su superior calidad había permitido que se fueran al descanso imponiendose ligeramente en el marcador.

Para iniciar el tercer round, repetíamos con el mismo cinco inicial que al principio, si bien Feipe dejaría su sitio a Randolph con 53 a 56. Nada más entrar a cancha, Tony clavaba un triple a pase de Luka. Se producían faltas continuamente, lo que hacía que el juego estuviera muy trabado. Si bien siete puntos seguidos de Llull, con una entrada a canasta sublime, un triple, más una jugada al límite y canastón por elevación sobre el fin de la posesión, daban alas al Madrid en ataque. Aún así, los blancos se encontraban un punto por debajo. Sergio llevaba anotados en ese instante 20 puntos, que serían tres más con un triple. La cuenta no terminaría ahí para salvación de su equipo, porque la mejora en defensa de Panathinaikos era evidente y eso hacía que el Madrid dependiera de la enorme potencia y el tremendo talento de Llull.

Aparte de eso, el Madrid empezaba a mover mejor el balón, incluso pasandoselo sin botar, buscando siempre al compañero liberado y apretando en defensa sobre Bou que no era capaz de anotar. Gran labor de Ayón sobre un Ioannis obcecado en anotar sin conseguirlo, lo que le daba un respiro al Madrid.

Con 72 - 68 terminaba el tercer cuarto, con intento de triple desde una esquina que se salía literalmente del aro de Jaycee. 19 -18 era el tanteo de este parcial, en el que obviamente el acierto había disminuido.

Llull terminaba el cuarto con 25 puntos, nada más y nada menos. Lo que por un lado es una gran noticia, por otro lado podría dejar de serlo para pasar a todo lo contrario si Sergio perdiera su acierto o las defensas sobre él estuvieran más acertadas.

Se levantaba el telón por última vez y lo primero que veíamos era un señor gorro de Randolph, lo que daba inicio a un contraataque del Madrid, asistencia de Llull y triple de Rudy. Más siete, 75 - 68 y máxima diferencia. Buenas nuevas. Sin embargo, duraron poco las alegrías, porque los blancos se atascaron en ataque, pese a que habían salido a cancha subiendo la presión en defensa. Los griegos se acercaban a un punto, 75 - 74, Llull descansaba y entraba Draper. También dejaba Ayón su sitio a Hunter. Los griegos respiraban aliviados por ver desaparecer momentáneamente al martillo pilón menorquín y al machete que les estaba cortando el cuello en la pintura. En todo el tercer cuarto y hasta que se marchó, todos los puntos habían sido de Sergio o gracias a una asistencia suya. Los datos en rebotes tampoco alegraban el panorama. 21-31 en ese momento.

Pero si algo bueno tiene este Madrid, es que si no es uno es otro. Carroll desatascaba la situación con un plástico lanzamiento de dos por elevación. Era la única forma de sumar, pues sólo había podido lanzar dos triples. La defensa estaba siendo tremendamente agresiva y solidaria sobre él.

Los griegos no se daban por vencidos y darían mucha guerra antes de entregar la cuchara. A tres minutos del final se llegaba con empate a 79 y luego a 81. Pero Panathinaikos no tiene a Llull, que anotaba un dos más uno para poner tres puntos 
por delante a su equipo. A un minuto los griegos igualaban con un espectacular triple, pero Llull aparecería de nuevo para anotar sus dos puntos que alzaban su tarjeta hasta los 30, y Jaycee anotaba un lanzamiento desde la línea de tiros libres y fallar otro para establecer un marcador que ya no se movería, gracias sobre todo a una gran última defensa de Rudy. K.C. tuvo en sus mano la prórroga, pero se apiadó de sus compañeros y de una casa que le ha acogido como si hubiera nacido en Valdebebas. No anotó. Nobleza obliga.

Victoria muy sufrida de un Madrid irregular, más acertado en defensa que en ataque y viceversa, según el momento, pero con margen de mejora en ambas parcelas como no se cansa de repetir coach Laso. 28 de valoración Llull, con 30 puntos (su máxima anotación en Euroliga) y 4 asistencias. Con 20 de valoración Ayón, más 8 puntos, 6 rebotes, 4 recuperaciones y una gran defensa sobre Bou. Randolph con 19, 12 puntos, 3 rebotes, 4 asistencias y 1 tapón. Con 8 puntos Rudy, algo frío después de la baja por gripe. Lógico. 9 puntos cuando la sequía ahogaba de Maciulis y otros 8 puntos de Trey en un momento clave, las buenas noticias. ¿Las no tan buenas? Muy grises Draper, Hunter y Felipe, aunque siempre lo den todo, y Jaycee sufriendo una defensa de libro. Doncic, desconocido, quizás por un golpe sufrido que le dejó mermado y que sólo jugó once minutos. Parecía estar como un boxeador, sonado. Quizás todo está pasando demasiado rápido para él y se aturulla. Humanamente aceptable y comprensible.

Sin solución de continuidad, a recuperar fuerzas, a ordenar ideas, quedarse con lo positivo, hacer examen de conciencia sobre lo negativo y a pensar ya en coger la maleta para disputar dos partidos fuera de casa. El primero, el de la revancha, en Barcelona el viernes. Menos de dos días después, otro en Canarias. Pero esa otra historia que esperemos culmine con final feliz, como siempre que juega el Madrid. Es lo bueno de hacerlo bonito. Esto no hay quien lo pare.

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