EUROLIGA BALONCESTO

Crónica EA7 Milan 90 - Real Madrid C.F. 101.

Othello MilánLlull, Rudy, Maciulis, Ayón y Randolph era el cinco de etiqueta de Pablo Laso en esta cancha coqueta, perdón por la rima.

Desde el salto inicial casi, se vislumbraba a los blancos con una actitud diferente a la mostrada solo hace 48 horas en el Barclaycard.

La defensa era mas intensa, la atención máxima y Randolph especialmente enchufadísimo, aunque la tónica general era la de máxima concentración, pese a que los de Milán no se quedaban atrás. Los triples de Llull y Carroll fueron los culpables del primer despegue en el marcador de los de Laso. La defensa funcionaba a satisfacción y ello permitía rápidas transiciones, con lo que le gusta a Llull correr por la pradera...

Muy activo en defensa Rudy, especialmente, bien secundado por Ayón y Maciulis. Algo que no debe sorprender y de lo que deberían tomar nota los que se quejan permanentemente de su elevado sueldo. Rudy, el jugador franquicia, el que supuso el cambio de rumbo de esta etapa moderna de la sección, cobra con arreglo a lo que ofrece. No hay discusión.

Con un baloncesto muy fluido por ambas partes, sin llegar a liquidarse el uno al otro aún y muy pocas interrupciones, asistíamos salivantes al festival anotador de Randolph. Se cometían también a esas alturas pocas personales que ralentizaran el juego y estropearan tan bello paisaje. Anthony, además de anotar, quería dejar claro que es a día de hoy (mañana aún más) el mejor reboteador en Euroliga del Madrid.

Lo que no era noticia hasta hace unos días, lo fue en ese momento: por fin un triple de Llull después de una magnífica circulación de balón, algo que el Madrid hace como nadie, despistar al rival, a los árbitros y al espectador moviendo el balón de mano en mano hasta que uno de blanco se encuentra con el aro sin nadie que le nuble el panorama.

Esa era la tónica general en ataque, buenos lanzamientos, entraran o no y solían entrar, por tener bien trabajadas las posiciones de lanzamiento. Eso es labor del entrenador y sus ayudantes, tomar nota de lo que no se ha hecho bien con anterioridad y corregirlo para que no vuelva a suceder. Me imagino al maestro Laso poniendo a copiar a los jugadores cien veces "circularemos el balón con fluidez, defenderemos con atención, rebotearemos como si no hubiera mañana".

Pablo movía el equipo dando minutos a todos, a unos más que a otros según lo iba exigiendo el guión del encuentro o lo iban mereciendo, por sensaciones que transmitían... Así, Hunter daba aire a Ayón de la misma manera que Maciulis había ido al banco a coger obuses, gas oil y granadas para volver al combate dejando que se sentara Rudy, que había dejado asfixiado en anotación a sus pares y también se había ahogado él, triple para adornar estadísticas y aportar al equipo también ofensivamente.

Draper daba un respiro a Llull y bien que lo notó el equipo, porque Dontaye entró asustado al parquet entre tanto glamour, como si viera a través de las gafas de Giorgio, no estaba acertado. A él le va más el barro.

Con 20 - 26 llegábamos al final del final del primer cuarto, transmitiéndonos buenas sensaciones el Madrid. Un equipo fluido en ataque, confiado, cómodo, con una anotación alta y buenos porcentajes de tiro: sólo dos fallos en lanzamientos de dos y muy pocas pérdidas. Está bien copiar para aprender.

Se daba paso a los diez minutos siguientes, y con con 20 - 31 después de un triple estratosférico de Carroll, Repesa tenía que pedir tiempo muerto. El parcial de 0 - 5 en menos de minuto y medio le estaba arrugando el traje y las posibilidades de tutear a los visitantes. Se reanudaba el juego y después de intercambiarse una canasta cada equipo, con el reloj de 24 en rojo, Draper lanzaba un triple forzado y errado, cuyo rechace era cazado en el aire por Hunter y reventado inmisericordemente contra la circunferencia anaranjada. Rebote, palmeo, mate, salvajada y dos puntos, todo en uno.

Lejos de animar a unos y hundir a otros, esos dos puntos de El cazador sumieron al Madrid en una pájara o relajación, no sabemos, de la que otro artillero, tirador de precisión con Winchester, derribaba tres puntos para los forasteros. Jaycee sacó su fusil y 26 - 33. A continuación aparecía sobre la cancha la figura siempre amenazante de Chapu. Buen momento para renacer, cerca de la noche de los sustos, tratos, calabazas y sombras tenebrosas. Nocioni, con problemas gripales pero mejorado, anotaba nada más entrar. El Madrid le necesita, pero más más le vale no perder comba, que aquí nadie deja pasar su oportunidad.

Si Randolph era protagonista por rebotear y anotar como si no costara, su compañero en la pintura en ese momento no le andaba a la zaga. Maciulis lanzaba sin éxito, pero el rebote y la personal cargada al rival más lanzamiento libre adicional eran para Hunter, muy activo en defensa y ataque reboteando, molestando y anotando. 30 - 40. Quede constancia aquí de que la Tanqueta está regresando poco a poco de los daños sufridos por balas perdidas, metralla y demás menudencias que no le han dejado aportar lo que en él es costumbre.

Llull mostraba para nuestro gozo síntomas evidentes de mejoría en ataque. En maniobrar, dirigir y defender no había existido reducción en cuanto a su rendimiento, intachable desde tiempos inmemoriales.

Pese al buen tono general, el Madrid no acababa de rematar el partido. Por poner un ejemplo, con 35 - 47, una contra franca sin éxito al producirse consecutivamente tres fallos de de Rudy, Llull y Nocioni. Tres lanzamientos y dos rebotes ofensivos para no producir nada. A base de tiros libres se mantenía Milan a tiro. Los ajustes defensivos del Madrid eran correctos y no dejaban anotar de otra manera.

De nuevo Rudy dejaba muestras de su talento. Fallaba un lanzamiento triple, reboteaba en ataque Randolph, quién si no..., asistencia a Rudy para que repitiera y esta vez no fallara desde más allá de los 6'75. Eso diferencia a un gran jugador de un buen jugador, al que se le hubiera encogido la muñeca. Que lance otro, que a mi me da pánico ya.

Con 41 - 52 se llegaba al descanso, una buena cifra anotadora del Madrid y el Milan en una anotación relativamente baja, habida cuenta la buena defensa blanca, siempre mejorable obviamente, olvidando lo que ocurrió el martes pero con la rectificación adecuada y consecuente. Bien cerrando rebotes por momentos, fluidez ofensiva, buena circulación de balón y acertada selección de lanzamientos.

Hunter decía a los micrófonos de televisión que la defensa era la clave, justo lo que falló en esos minutos nefastos contra Baskonia. Los de Laso habían llegado al descanso por encima del 70% en tiros de dos y sólo 5 perdidas de balón. Concentración.

El entrenador blanco pedía en su rápida intervención televisiva que se mantuviera esa concentración y continuaran sin despistes en el segundo acto, con una buena defensa que le permitiera a su equipo estar siempre por delante en el marcador, pese a estar preocupado por las faltas cometidas. Una de las ventajas de contar con una plantilla tan fuerte y amplia, es poder permitirse el lujo de cargarse de personales sin tener que utilizar ni un segundo a Trey Thompkins, por ejemplo, castigado por su pésimo rendimiento en el último partido de Euroliga, posiblemente.

La segunda mitad arrancaba con rebote en defensa de Llull el menorquín, que conducía el contraataque, muy bien corrido para la canasta fácil de Maciulis, y ventaja en aumento, más trece. Al poco, con 41 - 54 y menos de minuto y medio de juego, de nuevo un Repesa angustiado pedía tiempo muerto. Su equipo continuaba sin mejorar el balance defensivo, y eso contra el Madrid te penaliza gravemente, como estaba sucediendo.

A raíz de ese tiempo muerto, el Milan aumentaría la presión defensiva y por ende el Madrid se precipitaría en los lanzamientos, acortandose la diferencia y la caldera milanesa apretando. El desatascador para la maquinaria blanca fue Llull, con un triple tras rebote de ataque de Randolph y falta cometida sobre él.

Entonces se nos heló la respiración, pero solo unos instantes, nadie quiere morir joven. La lesión de Llull y la cuarta personal de Ayón llegaron en unos segundos y a la vez que el Madrid se ponía a 13 de nuevo. Acelerón de los blancos para intentar cerrar el partido de una milanesa vez. Sergio volvería unos instantes después al juego y Ayón sería reservado para no sufrir una temprana eliminación. La precoz adaptación del cotonuense Hunter permite estos lujos.

Porque si Randolph sigue creciendo partido a partido, no se asusten: con 2'11 ya va servido, casi de Hunter podríamos decir lo mismo. Othello no es un fino fajador, ni un dechado de virtudes técnicas ni su muñeca es tan famosa como la de AR, pero hace muy bien lo que debe. Eso habla maravillas de lo que adivinamos como un gran ambiente de vestuario y de una gran gestión de egos por parte de Laso.

El Madrid estaba conservando el nivel defensivo escasamente por debajo de la altura del primer tiempo. En esta segunda mitad Rudy estaba además al mando de las operaciones en el frente, anotando pero igual de acertado en defensa que antes.

Un Draper bastante desdibujado en su anterior aparición en cancha, lograba resarcirse con dos jugadas consecutivas de de dos más uno, fallando el tiro libre en la primera y anotandolo en la segunda. Le hacía falta como digo, después de una primera mitad bastante discreta, seamos benévolos.

El Madrid había aguantado cada arreón (tímido) de los italianos de acercarse en el marcador. Al final del tercer cuarto, se llegaría con 66 - 75 después de un triple casi al límite de los de rojo, dejando el último cuarto con opciones para Armani Milán de asaltar el triunfo, aunque el Madrid no había perdido la concentración ni las riendas del encuentro en apenas ningún momento.

Hunter y Jaycee no habían anotado en el tercer cuarto, pero Rudy y Randolph sobre todo habían mantenido el nivel ofensivo del equipo sin faltar a nadie. Lo que comentaba antes y no es novedad: a más fuentes de anotación, menos dificultades cuando la defensa rival o el desacierto se ceban con algún jugador.

Arrancaba el cuarto definitivo con malas vibraciones. Los locales encorajinados, un tapón sobre Draper y antideportiva de Felipe para evitar el contraataque. También erraría Felipe en la siguiente acción, es humano, al cometer falta y en defensa, encajar dos puntos más adicional y 70 - 75. Milano encendido y sacando el testador de temple para el Madrid.

Regresaba en ese momento Llull a pista, el Cid al rescate, veríamos si vivo o muerto, y aparecía para anotar después de que Hunter fallara dos tiros libres. Se presentaba oscuro el panorama.

El Madrid estaba claramente atascado en ataque, aunque hasta Jaycee aportaba rebotes ofensivos y asistencias, la actitud no faltó nunca, pero los rojos habían entrado en el partido defensivamente hablando. Más vale tarde. Y es que no lo era, porque con 75 - 77 nos corría una gota por la frente a dos minutos del final, después de dos jugadas de dos más uno milanesas.

Pero este Madrid no se arruga como estamos acostumbrados a comprobar y disfrutar. Se nos dibujaba media sonrisa triunfante y maliciosa. Os lo habíais creído... cuando veíamos a Hunter reboteando y anotando, y Llull aportaba con un robo y contrataque que daban aire al Madrid. 75 - 82, y Llull como máximo anotador del partido con esos dos tiros libres convertidos, superando su media en Euroliga de 16 puntos. Pero el premio no sería para él.

Un último demarraje blanco sería ya casi definitivo. 78 - 88 era lo que marcaba el luminoso después de un triple de Rudy. Randolph continuaba aumentando su estadística en rebotes, 11 ya con el cosechado en el ataque fallido milanés anterior y un triple definitivo. 15 puntos y sus ya citados 11 rechaces, hasta entonces.

Con 82 - 93, tiempo muerto tras una canasta desde más atrás de la personal de Hunter, que se atreve con eso y los triples, la confianza le da alas. El equipo había aguantado cada acometida de los de Repesa y llegaba a la recta final, donde se vende el pescado, con los deberes casi hechos.

Lo que se ha estado diciendo en esta pretemporada e inicio de campaña, la amplitud de plantilla del Madrid había permitido que el equipo se nutriera de la aportación de unos jugadores o de otros, según iban pasando los minutos. Cada vez le tocaba a uno ayudar en los puntos.

Con 88 - 99 y menos de un minuto para el final, nos reíamos para soltar tensión al observar que Laso había pedido otro controvertido tiempo muerto. Le va la marcha a nuestro guía, pero también el basket average.

La jugada trazada en la pizarra se plasmó en el parquet con un lanzamiento de Randolph. Sin solución de continuidad, ataque con triple fallido de los locales y falta sobre Doncic, que lanzaba dos tiros libres. El primero era el punto 100 y el segundo el 101 definitivo, viva el espectáculo.

Ya no se moverían más los números. 90 - 101 y el Madrid retomando la senda de la victoria. Milan no es Baskonia, pero el Madrid de hoy tampoco fue el del otro día, anteayer.

20 puntos y 14 rebotes de Randolph, el más valorado, máximo anotador y MVP del partido. 18 puntos Hunter. Sería injusto, eso sí, olvidar la aportación de Rudy, de Llull, de Jaycee y de Jonas. ¿Ayón? No tan bien, gracias,pero ahora tenemos la posibilidad de que esa circunstancia no sea tan grave.

Tampoco olvidemos que jugábamos el cuarto partido en menos de una semana, con tres victorias. Quizás el cansancio en la segunda mitad hizo amago de aparecer, pero un Madrid en plan campeón aguantó el tipo. Un Real mejor que el rival en todas las estadísticas menos en balones perdidos, doce por diez, dice mucho del buen trabajo coral de los jugadores que saltaron a cancha.

Dejamos de momento aparcada la Euroliga donde llevamos tres victorias en cuatro partidos, para regresar al Barclaycard el domingo, después de un merecido y espléndido descanso de dos días y medio para sumar una nueva victoria, esperemos, ante Tecnyconta Zaragoza.

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