EUROLIGA BALONCESTO

Crónica Maccabi Fox Tel Aviv 82 - Real Madrid C.F. 89.

50 años se cumplían, nada más y nada menos, desde el primer choque entre ambos históricos, y este de hoy significaba el número 53. 14 Copas de Europa entre ambos. Si un enfrentamiento huele a baloncesto europeo del bueno, es este. O uno de ellos al menos.
De morado saltaba el Real Madrid a cancha del Maccabi, el pabellón "Menora Mivtachim Arena" o "Mano de Elías", abarrotado y ruidoso, que es como se debe recibir a un foráneo de máxima alcurnia como el Madrid. La admiración y el terror a la derrota de los tuyos deben ser directamente proporcionales al nivel decibélico ofrecido por la hinchada.
Pablo Laso lanzaba sobre la pista israelí, con Juan Carlos Sánchez y Alberto Herreros comprobando en primera línea del público si han hecho bien los deberes o no este verano (bien no, lo siguiente) a Draper, Llull, Rudy, Thompkins y Ayón de inicio. Se trataba de un cinco mixto entre lo rocoso y lo artístico. Con esos mimbres, nos acomodábamos en el sofá disfrutando de un comienzo igualado pero con anotación fluida: 2 – 2, 4 – 4… hasta que Ayón puso con dos canastas consecutivas el 4 – 8 mientras dominaba ambos tableros como si nada. Instantes después, 6 – 8 y la imagen que se esfumaba de la pantalla de televisión. ¿Fin del partido? Así se quedó la transmisión, en stand by durante un rato largo. Mientras, aquello no paraba a miles de kilómetros. Thompkins ayudaba a Ayón en la anotación. La línea exterior aún se desperezaba en el calentamiento y sólo El increíble empezaba a producir. Con 16 – 20, finalizaba el primer cuarto pese a los malos porcentajes en lanzamientos lejanos.
El segundo cuarto nos dejaría como lectura un dominio aplastante del Madrid durante toda la primera mitad, sobre todo en el segundo parcial.
Hunter o el que nunca se arruga, daba aire a Ayón y al equipo con su entrada a cancha. El moreno de pelo frondoso se embolsillaba 7 puntos en unos instantes y revolucionaba el juego. Secundandole, Jaycee fusilaba desde más allá de la línea de triples una, dos y hasta tres veces sin respiro para el enemigo que se frotaba los ojos para ver de dónde caían los golpes.
El juego interior, a esas alturas del encuentro, llevaba el 75% de la anotación para los de morado, entre Ayón, Othello y Treymkins. El juego interior también existe, el equipo lo sabe y también cuándo cargar sobre él la anotación, abstenerse críticos compulsivos.
Llamativo el caso de un Rudy muy desacertado extrañamente en ataque, y todo lo contrario en defensa, donde no suele fallar. 31 – 46 en el luminoso y un triple de Rudy que cerraba la primer mitad del partido para taparnos la boca. En esa jugada postrera Llull se mostraba especialmente lúcido para atraer a dos rivales y dejar en posición franca a Mr. Fernández. Imperdonable fallo en defensa que bien caro les costó, a precio de azafrán. Buena labor del Madrid atrás y aprobado en acierto atacante, sobre todo cuando el balón era lanzado por los pesos pesados.
Arrancaban los cinco mismos jugadores que al inicio del choque la segunda mitad, para qué cambiar lo que va bien. Tres canastas locales de dos, un triple sin respuesta y 43 – 46 en el luminoso, con un 10 – 0 de parcial para sobresaltarnos. La tan temida muñeca caliente israelí, peligro ya avisado por nuestro gurú en las previas, entraba en acción. Tiempo muerto y a ordenar ideas. Intento de recuperar las sensaciones del primer tiempo. Después de ese parón, un triple local y empate a 46. Se iniciaba en esos instantes un partido de 14 minutos con la particularidad del desgaste sufrido.
Felipe y Luka eran la medicina prevista para la congestión ofensiva de los blancos, que seguían secos: 16 puntos consecutivos en contra sin ver canasta. Pero funcionó. Apareció Felipe I para anotar un triple más tiro adicional. Rudy continuaría la senda abierta por el capi con cuatro puntos en tiros de dos, mas dos triples. Partido equilibrado el suyo ya a esas alturas entre lo que aportaba en una zona y en la otra. Ganandose el sueldo, como se le exige desde algunos círculos muy cuadriculados.
Gracias al balear sobre todo, llegábamos con cinco puntos de ventaja al final del tercer cuarto. Sus 10 únicos puntos hasta ese momento, más los cuatro de Felipe, dos de Llull y el trabajo sordo de todos, con más o menos acierto, sofocaban el demoledor 16 - 0 de inicio macabeo.
El último acto, daba comienzo con un balón mal sacado, provocado por la perfecta defensa morada, y balón para Llull o Luka, tanto monta, para mover al equipo. Rudy continuaba su idilio con la red rival, anotaba otro triple y Llull nos dejaba un canastón memorable: de esos suyos, yo contra el mundo a base de fundamentos y piernas. Intensidad en defensa, pero el talento prevaleciendo, y ahí todos sabemos quién tiene las de ganar..
Una doble falta y técnica, enviaban a Rudy al banquillo, al que daba el relevo Jaycee, que descerrajaba otro triple así, en frío. Randolph apoyaba en la anotación con una demostración de agilidad, hambre (la merecida cena llegaría después), fundamentos y desparpajo descomunales. Adaptación express la de este chico. La superioridad en el rebote ofensivo, el buen tono defensivo y un acierto anotador moderado, daban una ventaja de ocho al Madrid mediado el último cuarto.
Llull, en un coast to coast supersónico, ponía el +10 visitante, provocaba el tiempo muerto amarillo y sentaba los primeros cimientos de la victoria. Un Llull que hasta entonces no se mostraba demasiado productivo anotando, pero sí repartiendo nada más y nada menos que nueve asistencias.
El primer clavo en el ataúd de Maccabi, lo clavó Jaycee Carroll, con un 3 + 1 descomunal y 71 – 82 a 3 minutos del cierre de sesión. Un arreón local más y de nuevo la angustia. Randolph anotaba con clase el 76 – 83 frenando el amago de rebelión y forzando una personal en ataque, consecuencia de haber estado muy activos en defensa.
Con 82 – 85 se llegaba a la última posesión del Madrid, quién iba a pensar en un desenlace tan infartante, donde perpetraba una dura falta sobre un Llull que manejaba el tempo del último cartucho. 82 - 87 tras anotar los dos tiros libres, 14 segundos y un tiempo muerto de Maccabi que de poco serviría ya.
El Madrid había resistido cada cuarto con el protagonismo, respectivamente, de Ayón y Trey, Othello, Rudy y Llull, más el apoyo de Jaycee. Con una plantilla así, si no te despeña uno lo hace el compañero. A destacar que Luka rebotéo por tres veces y repartió dos asistencias en los minutos de la verdad, además de anotar los dos tiros libres que cerraban el partido, los últimos del choque. Ahí queda eso. Condiciones de sobra para este chaval, que cada día goza de más y más confianza y aporta en cada faceta del juego.
Loables los 18 puntos de Jaycee, incluyendo cinco triples y siendo el máximo anotador del partido empatado con Rudd, seguido de cerca por Rudy con 16. Cómo no... 14 puntos y 11 asistencias Llull.
82 – 89 fue el resultado final. Una sufrida victoria, pero de gran prestigio. Este equipo es muy peligroso por el potencial de cualquiera de sus lujosas piezas. Si a eso le sumamos la magistral dirección de Laso, al que se suele ver charlando con Chus Mateo y Paco Redondo, nos encontramos con un equipo llamado a pelear por todo. Eso ya lo sabíamos, pero incrédulos de nosotros, desconfiábamos de la puesta en ecena.
Mover el balón hizo que se encontraran los hombres abiertos y se lanzaran triples francos, pese a que el acierto no fue tan elevado como en anteriores ocasiones. La defensa, el rebote y la intensidad, fueron otras claves de la victoria, así como perder menos balones que el rival. Y muy importante, que todos sumaron en una u otra medida.
Dos de dos en Liga y dos de dos en Euroliga. Pleno en partidos oficiales. Nadie dice que este soberano plantel lo vaya a ganar todo, pero con lo que se viene, hay soldados para pelear con garantías. El portaaviones surca el mar de la temporada a velocidad de crucero. Apartense.

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