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"UN MADRIDISTA EN AFRICA"

Hoy tengo el honor de presentar a un nuevo colaborador desde mi condicion de administrador de esta pagina es el gran Miguel Angel os adelanto su introduccion.

 

Mis principios como madridista fueron difíciles. La mayoría de los niños de mi calle, la calle Barceló de Melilla, eran del Barsa, la verdad es que, todos menos uno, ..y yo claro. Después estaba el vecino , el Sr. Casado, que era un hombre de fútbol, primero había sido jugador, después entrenador y luego jugaba, ya con unos 60 años con una peña de veteranos

. Estaba empeñado en que el equipo de mis amores fuera la Real Sociedad. Por otra parte, mi familia paterna me decían que el mejor equipo era el Atletic, no entendían mucho de fútbol, por no decir nada, pero como tenía familia en Bilbao, pues,....incluso me regalaron una equipación completa. A mi abuelo materno, Don Gaspar, si le gustaba el fútbol, pero no seguía a ningún equipo con especial afinidad, eso si, dado a que toda la vida había sido un "rebelde", por llamarlo así, y tenía alma de revolucionario, me inducía a no seguir a los equipos que el llamaba "ricos", y que me hiciese del Betis....pasados unos años, con Lopera su simpatía por este equipo cambio.

Ante todo este enjambre  me decanté por el criterio de mi padre, y "me hice del Real Madrid", ...claro, a tan corta edad, no entendía muy bien que es eso ser madridista, solo sabía que era del Madrid y en los partidos que jugábamos en la calle quería ser Butragueño, Michel, Santillana,.... y viviendo tan lejos, en Melilla.

Jugando en la calle, solía hacerlo de delantero, un ojeador de "La Peña Real Madrid" de mi ciudad, me dijo si quería jugar en el equipo, claro imaginaros, yo encantado, y así pasé de jugar en el asfalto a hacerlo en un campo de tierra, "El Tesorillo".

Yo solía ir con mi padre a ver a la Unión Deportiva Melilla cada dos fines de semana, acudíamos con nuestro bocadillo y unas coca-colas, y al ver como los equipos jugaban en un campo de césped  bueno, para mí era algo increíble, jugar sobre hierba, en un estadio con sus gradas y sus focos, la gente animando, para mí el municipal Álvarez Claro era lo máximo.

Pero en septiembre del año 1988, viaje con mis padres a Madrid, a casa de mis tíos. Mi tío Miguel Esteban, madrileño había sido jugador profesional, y haciendo la mili en Melilla, jugó en el equipo de mi tierra, y el destino le hizo enamorarse de mi tía. Mi padre me tenía reservada una sorpresa, y que sorpresa. Entradas para ver el trofeo Santigo Bernabeu, contra el Milán. Yo no tenía mucha idea del equipo contrario, sabía que jugaba un jugador moreno con muchas trenzas, y que el Español les había ganado en la copa de la UEFA el año anterior,ese mismo año en el que los pericos perdieron la final en los penaltis contra el Leverkusen, con Clemente en el banquillo, pero,....jo...iba a ver el Bernabeu.

Fuimos mi padre, mi tío y yo, y todavía recuerdo las colas, el ambiente, los caballos de la Policía, las escaleras  La grandeza del Municipal Álvarez Claro quedó reducida a cenizas al instante, y su césped pasó de ser una tupida moqueta a un pasto para vacas.

 Y...comenzó el partido.

En el Madrid jugaban Buyo, Chendo, Solana, Tendillo, Sanchís, Gordillo, Butragueño, Schuster, Hugo Sánchez, Michel y Martín Vázquez, ...que equipazo, y en el Milán podía ver al negrito de los pelos largos y a diez tíos más,....pensé ....nos los comemos,

Final del partido. 0-3. Ese día empecé a conocer a Gullit,Rijkard, Donadoni, Baresi, Galli, Costacurta,....... y también mi padre pudo vera un niño como lloraba por su equipo.

Estaba destrozado, esa noche no dormí. Pero mi padre al día siguiente me dijo: no te preocupes, el sábado volvemos a ver al Madrid. Que alegría. Voy a ver al Madrid DOS VECES!!! Cuando lo cuente en el barrio, pensé.

Pues lo dicho, el sábado mi tío nos dejó cerca del Bernabeu, esta vez, el no pudo venir, la economía manda, y en ese momento no me daba cuenta del esfuerzo titánico que hicieron mis padres para cumplir unos de mis sueños. El madrid jugaba el primer partido de Liga contra Osasuna. Y la cosa no fue nada bien. 2-2. Un empate con sabor a derrota.

Esta vez no lloré, salimos junto a la procesión de espectadores del Estadio, y en una de las calles cercanas nos recogió mi tío. Todo el trayecto hasta la calle Isla de Oza lo hice mirando por la ventanilla del vehículo y en total silencio. Cuando entramos en el ascensor me preguntó mi tío: "Que tal Miguelín", y no pude aguantar más, volví a llorar, y le dije a mi padre " es que no puedo ver ganar al Madrid".

La tarde del día anterior al que nos volvíamos a Melilla, mientras mi madre hacía las maletas, mi padre me llamó desde el salón, me dijo que quería enseñarme, algo. Dios, eran dos entradas para el Bernabeu, el Madrid jugaba esa noche contra el Moss de Noruega en la Copa de Europa, ....Sí, ....LA COPA DE EUROPA.

Acudimos al estadio por tercera vez en una semana, nos volvimos a comer un bocadillo de jamón y nos tomamos una coca-cola  la misma expectación  pero...mejor resultado, ganamos tres cero, y lo más importante mi padre pudo ver como su hijo volvía a  Melilla  con una sonrisa, algo que con el tiempo, y más ahora que soy padre, valoro como una de las cosas más importantes y el principal objetivo de mi vida, hacer feliz a mis hijos.

 

 

Desde entonces sueño con llevar a mis hijos al Bernabeu y hacerles partícipe de las sensaciones inolvidables que viví, algo que estoy cerca de cumplir.

Estoy seguro que en ese viaje pasé de "ser del Madrid" a ser MADRIDISTA


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