ACB

Crónica Real Madrid C.F. 106 – Río Natura Monbus Obradoiro 59.

Jaycee y Chapu ObraCon un ojo en cada sección de nuestra institución más amada, la que tanto nos hace sufrir pero que también nos da alegrías con inusitada frecuencia, pasábamos la mañana de este domingo con olor a invierno. El Madrid de Laso venía de jugar su peor partido en meses a redimirse al abrigo de la afición del WiZink Center. Dónde mejor que arropados por los valientes que se animan día sí y día también a dejarse el alma, las palmas y la garganta en el intento de sumar un jugador más de blanco al parquet. El objetivo era restañar las heridas que nos trajimos de Turquía como souvenir y cerrar el año perfecto, siete victorias de siete esta temporada y 24 victorias de otras tantas posibles, a nueve de la mejor racha local conocida con el formato actual. La mejor e inmaculada serie es del propio Real Madrid, con 124 triunfos entre 1969 y 1979. Eran otros tiempos.

Llull, Doncic, Maciulis, Reyes y Ayón era el cinco inicial que proponía Laso sobre la pista para defender el territorio del ejército invasor, de un semilleno (o semivacío, que cada uno opte por la opción más apetecible) WiZink Center, ante el equipo de nuestro Santiago Yusta. El canterano merengue sumaría 9 puntos y 5 rebotes, lejos de aquella actuación estelar mano a mano con El Increíble, pero siempre aportando coitas interesantes. El chico tiene ADN madridista, condiciones, elegancia, clase y porvenir.

Este primer cuarto podríamos decir que fue de tanteo. Ambiente fresco, por no decir frío y ambos púgiles midiendo sus fuerzas, tratando de ver las debilidades del otro o comenzando a dar toquecitos donde podría doler. En el hígado aún no. El inicio mostraba un acierto mayor del Madrid después del 0 – 3 de apertura y el 3 – 3 a cargo de Golden Boy, pero bien fruto de su relajación viendo que el partido comenzaba a quedar encarrilado o bien porque los gallegos entraron en calor, se igualaron los guarismos, 9 – 8 a mediados de este primer round, que terminaba con una ventaja de únicamente dos puntos, 20 – 22 para los gallegos, pese a que Llull sobre todo y Gus aportaban lo suyo. Todo por decidir, obviamente. El Madrid no andaba muy intenso en defensa ni se hacía con las riendas del partido, pese al regreso de Llull después de sus molestias en la rodilla y de la siempre importante aportación de un Ayón que se puede decir que ya es el de siempre. Una de las piedras angulares de este proyecto, esa piedra preciosa que nos quisieron birlar este pasado verano, pero que conseguimos retener por tener un mayor interés que nadie en contar con él, pues nadie como en casa conoce su valor. Los de Moncho Fernández andaban con el acierto ofensivo subido, dispuestos a dar guerra.

El segundo acto mostró el comienzo del despertar de la bestia que ya enseñaba los dientes y no para sonreír precisamente, con un triple de Rudy nada más iniciarse y como muestra de lo que se avecinaba, anotando diez puntos más que el rival, al que habría de tumbar sí o sí ateniendonos a la capacidad armamentística de cada escuadrón. Pero ya se sabe que esto no son ciencias exactas y eso también suma encanto al deporte.

La defensa blanca era más eficaz y los jugadores rivales de segunda fila no competían con las mismas garantías que los titulares. Con 27 – 24, llegaba un triple más libre adicional de Carroll, con la mira afinadísima, as usual y mejor que en los últimos combates. El 30 – 26 fue una plástica combinación en forma de alley hoop de Rudy para Hunter, que cazaba el balón a una mano y lo hundía inmisericordemente contra el aro. 48 – 40 era el resultado que mostraba el marcador al descanso y todos a los vestuarios para poner en orden las ideas. Cuatro de cuatro llevaba el señor Nocioni en triples hasta este minuto 20 (los cuatro entre el 4 y 9) para dejar sentadas las bases de una victoria que sentenciaría Carroll más tarde, con Taylor entre otros como puente. El santafecino tenía el punto de mira espectacularmente bien afinado.

El tercer cuarto fue el empujón del coloso al aspirante por el barranco hacia abajo. Triplazo de Llull para asestar el primer descabello, al que seguirían dos canastas de Doncic, otra de Llull y un triple de Taylor (3 de 4 en esta suerte el sueco), que anotaría otros dos más en pocos minutos. El tercero significaba el 72 – 46 y confirmaba quién iba a ser el ganador del encuentro con doce minutos de juego nada más y nada menos por disputarse. Sobre la bocina y con asistencia de Rudy, clavaba Carroll otro triple. Ganar por 25 un cuarto sólo está al alcance de un equipo con el poderío ofensivo del Madrid. 33 – 8 y partido finiquitado, con un marcador de 81 – 48 y diez minutos por jugarse o por disfrutarse, porque ya serían de cara a la galería. Momentos de descanso para algunos y de desperezarse para otros menos habituales, aunque en este bloque tan poderoso todos suelen sumar habitualmente.

Pero el Madrid tiene el gen competitivo muy presente siempre (o casi), y también en este parcial se llevaría la victoria por 25 a 11 y un escandaloso resultado final de 106 – 59. Rudy mataba la canasta del 85 – 52 en un contraataque, un arte ya poco habitual en él, un ex concursante del Slam dunk de la NBA, no lo olvidemos. Los años, la maltrecha espalda o su inminente paternidad le coartan a la hora de alardear de facultades físicas. El Madrid no terminaba de aflojar el pie del acelerador y Jaycee anotaba (una ametralladora en esta recta final) desde más allá de la línea de triples con otra asistencia de Rudy, 93 – 54. En la posesión posterior, el de Laramie anotaría otros tres puntos más. Al minuto y medio llegaría otro, 101 – 56 e inmediatamente otro de Nocioni, que anotaría otro a continuación para terminar el encuentro con un abultado 106 – 59. Se haría daño Othello en una rodilla a 50 segundos del final. Diría luego Laso que era simplemente un golpe, pero tal y como andan las cosas por la enfermería, habrá que ser cautos, pues Maciulis también sintió molestias en la parte posterior de la misma articulación (cada uno en la suya), lo que unido a la microrotura fibrilar de Randolph y el maldito golpe de Thompkins, nos hacen preocuparnos de cara a lo que viene en breve.

La segunda mitad fue un paseo militar para los de Laso, muy superiores en todas las facetas al rival, pero había que demostrar que están ahí, que no bajan los brazos y que el gigante, aunque herido, sigue siendo difícilmente batible. Pese a su osadía inicial, poco a poco los gallegos fueron perdiendo gasolina y el Madrid se llevó el partido con solvencia. Hubo partido hasta el descanso, luego los de Laso arrasaron.

Por fin cabe destacar a un Jaycee Carroll con 25 de valoración, 23 puntos, 6 de 7 en triples, 3 rebotes y 2 asistencias. Sergio Llull regresaba y nos regaló 19 minutos a muy buen nivel, con 22 de valoración, 18 puntos, 1 rebote y 4 asistencias. El siempre cumplidor Gustavo Ayón, sumó 20 de valoración, 11 puntos (5 de 5 en tiros de 2), 7 rebotes y 2 robos. Hunter, 8 puntos, 5 asistencias y 8 rebotes. Un espectacular Chapu alcanzaba una valoración de 15, 17 puntos (5 de 7 en triples) y 3 rebotes. Rudy destacó con un poquito de aquí y otro poquito de allí en cada faceta del juego para una valoración de 13, Felipe en rebotes, Doncic con 7 puntos y Taylor con 9... Grises Draper y Maciulis, y Suárez que apenas disputó cinco minutos.

El martes recibimos a Brose Basket, viajamos a la complicada cancha de Estrella Roja el jueves y a la del Betis el fin de semana próximo. A priori, tres rivales asequibles para casi cerrar el año con buenas sensaciones, aunque este equipo casi siempre las deja, porque gane o pierda, salvo en excepciones como la del jueves, nos hace divertirnos. Es un estilo de vida, de ver el baloncesto, de vivirlo, disfrutarlo y hacer disfrutar al espectador. El estilo de Pablo Laso. El estilo del Real Madrid.

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