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Crónica Herbalife GRan Canaria 68 - Real Madrid C.F. 76.

Gran Canaria LukaEn el Día Mundial de la Infancia, no podía faltar un púber, pero no uno cualquiera, en el cinco inicial de todo un Real Madrid. Si complicado es gestionar un vestuario, más lo es tanto por los continuos viajes, como por el el scouting sobre los rivales, el cansancio, las emociones, los altibajos motivacionales después, por ejemplo, del subidón por el destrozo sobre el eterno rival, no hay rivales temporales… Una plaza a priori menor, con todo el respeto del mundo, en un coqueto Gran Canaria Arena, iba a medir el estado de forma físico, mental y baloncestístico de los hombres de Laso. Campeón de Supercopa contra Campeón de Copa y Liga.
Draper y Thompkins eran los descartes decididos por coach Laso. Othello Hunter y Álex Suárez, aunque se vistieron de gala, no jugaron
El Madrid arrancó con las mismas sensaciones al menos de cara a la galería que barrieron al F.C. Barcelona hacía 48 horas. Si mantenían ese nivel, desde luego no iba a haber partido. Doncic, Llull, Maciulis, Reyes y Ayón saltaron de inicio. Quizás la razón para ese 0 - 7 de salida estuviera en que se mostraron muy atropellados los amarillos hasta llegarse al 2 - 9. Tardaron tres minutos en anotar su primera canasta, pero poco a poco irían entrando en juego, poniendo a prueba la capacidad de recuperación de los visitantes, que jugaban su cuarto encuentro en ocho días. En este primer parcial, un gran Gustavo Ayón mantuvo las diferencias para que el Madrid mandara en el marcador, si bien se fueron reduciendo paulatinamente hasta llegarse al primer respiro con un escaso bagaje de cuatro puntos, 17 – 21.
Llamaba la atención un Jaycee Carroll defendiendo muy intenso pero improductivo en ataque. Culminaría su actuación con unos escasos 7 puntos. Quizás las ideas no estaban claras ni frescas después del maratón de esta semana. Los tiros libres del Madrid no le entraban a jugadores habitualmente seguros con la habitual fluidez, plomo en las muñecas, en las piernas y en la cabeza, y eso que llegaron a lanzar 18 en total. Buena muestra de la hiperactividad canaria en defensa.
Empataba a 22 a los 4 minutos del segundo cuarto Herbalife Gran Canaria e inmediatamente después tomaba el mando en el marcador para permanecer en el partido pegado como una lapa al líder e incluso algunos puntos por delante durante muchos minutos. El público les llevaba en volandas. Se creía en la sorpresa.
Un Llull aún con su casillero por estrenar y que había permanecido unos instantes en el banco, daba el relevo a un Carroll, que había cometido dos personales. Los de Casimiro tapando vías de agua y manteniendo el barco a flote.
Por primera vez, después del 0 - 7 del principio, el Madrid perdía la iniciativa en el marcador y se ponía por delante Gran Canaria, el 24 – 22 refulgía en todo lo alto.
La rebelde juventud eslovena de Wonderboy no consentía tal afrenta y después de un brillante step back anotaba un triplazo. 24 – 25 y la lógica de vuelta momentáneamente, dando continuidad al intento de control del marcador Llull con una penetración, 26 - 27.
Pero los locales veían tocado al gigante, y después de taponar al taponador de moda, Randolph, en un contraataque, dos más uno. 31 - 27 y el pabellón encendido. Seguían creyendo. Y lo que creía entonces Pablo era que Ayón y Carroll eran lo más adecuado para dejar las cosas en su sitio, y un tiempo muerto a 3 minutos del descanso. Muy efectivos en defensa, agresivos los canarios. El Madrid llevaba 7 puntos en los siete minutos de este cuarto.
Anotaba Jaycee en una penetración, ya que no había manera de ejecutar su lanzamiento favorito y más mortífero desde 6’75, pero las distancias no se reducían, 35 - 30. El Madrid andaba irregular en esos momentos, quizás agobiado por tener la certeza de verse obligado a pelear cada balón a un rival entero y encorajinado, fallando tiros libres, uno de Llull y otro de Reyes, 37 - 32. Aunque Rudy fallaba un triple, el rebote y la canasta de Felipe ponían el 39 - 34. Seguían remando ambos bloques industriosamente pero sin despegarse unos ni acercarse los otros.
Para rematar el cuarto y la primera mitad, subía el balón Llull, se lo entregaba a Rudy que esperaba en la esquina, y anotaba con suspense, al rebotar tres veces el balón sobre el aro, pero atravesar la red finalmente. Valía tres puntos igualmente y servía para subir el 39 – 37 al luminoso y decretarse descanso merecido.
En el segundo cuarto, habían estado más acertados en ataque los locales que en el primero y muy activos en defensa. El Madrid había de reaccionar y buscar a sus mejores hombres. Además, el banquillo visitante no aportaba tanto en cuanto a puntuación como el local, y si una plantilla larga sirve de algo, es para que la segunda unidad ayude a la primera en noches duras como esta.
Laso decía al descanso que el inicio de los suyos no había sido malo, pero habían fallado canastas fáciles en ataque, aunque se mostraba contento por haberles visto sólidos en defensa. Habían ido perdiendo esa solidez con el paso de los minutos y tenían que dar un paso adelante en cuanto a concentración y esfuerzo, igualar la frescura del rival, que de ganar se colaría en puestos de Copa del Rey, y estaba muy metido en el partido.
Se intuía Lasina en el descanso y no duden de que la sufrieron. Empataba Doncic con dos tiros libres, caía otro tapón de Ayón y se montaba el contraataque, malogrado por Luka al errar un mate. Él formaba parte de este cinco inicial, idéntico al que se presentaba cuando estaba aún por vender todo el fresco pescado del Atlántico, veinte minutos atrás, toda una vida.
Para olvidar el disgusto de su compañero, en un ataque rápido de Llull, se frenaba en seco, apuntaba y descerrajaba un triple, 41 - 42. Intentaba repetir al siguiente ataque una jugada similar pero se salió el balón cuando ya anotábamos tres puntos más. Había que seguir royéndolo.
Este cuarto se mostraba trepidante, el Madrid quería correr, marcar el ritmo. Los locales no les dejaban, por lo que el resultado era un choque muy trabado.
Las diferencias en el marcador, mínimas, y si aparecía en los rótulos el 45 – 45 después de un triple de Maciulis, en nada era un 47 – 49 después de una canasta de dos de Felipe y el 49 – 51 después de un alley hoop de Llull para Ayón, asistencia de Gus para Jaycee en la pintura, 51-53… Pequeños detalles, pequeñas diferencias en el marcador.
Terminaba el tercer cuarto sin nada por resolver aún. Con 20 segundos para el bocinazo, Luka la subía, dejaba pasar el tiempo como un veterano, y como tal se la jugaba, pero fallaba. Laso le decía desde el banquillo que había estado bien. El chaval miraba a uno de sus mentores con temor por la decisión tomada, pero si no intentas, no yerras ni aprendes. 56 - 55 y un último cuarto apasionante por lucharse.
Se iniciaba con una canasta de Rudy tras robo en el saque, 56 - 57. intercambio de fallos y el marcador apenas se movía. Los nervios y los minutos pesaban en ambas escuadras
Ni con diez rechaces más capturados por los locales, 16 ofensivos, conseguían asestar un golpe duro al coloso. Ese rebote en defensa, una asignatura pendiente que no se aprueba definitivamente.
Un tiro libre de Taylor servía para establecer el empate a 58, y una contra de Randolph subiendo el balón y asistiendo a Luka, que reventaba el aro con un matazo a dos manos, pese a que iban a taponarle con todo, significaba el 58 - 60. Inmediatamente llegaba un triple de Nocioni para dejar la ventaja en cinco, 58 - 63 y se pedía tiempo muerto. Se estaba decantando el choque. Los insulares lo intentaban por última vez poniéndose a dos puntos poco después y con cinco minutos por disputarse, pero un triple de Jeffery Taylor, dos lanzamientos libres de Doncic y Nocioni cerraban el partido.
Este cuarto contó con la peculiaridad de poder observar a un Llull disfrutando de un merecido descanso en el banco, y Luka dirigiendo las operaciones, pero saltó a la arena para rematar una victoria que Laso no veía nada clara.
Como muestra de lo igualado del choque, decir que los cuartos se culminaron con los siguientes marcadores: 17 - 21, 22 - 16, 17 – 18 y 12 - 21. Máxima igualdad pero demarraje final y definitivo para culminar el choque en 68 - 76 . El Madrid también sabe ganar anotando menos de lo habitual y dejando a su rival en una tanteador bastante corto. Aunque no siempre se puede brillar, es la séptima victoria en Liga y sirve tanto como las seis anteriores. No es el estilo Laso, pero en una temporada tan larga hay que sumar victorias de todos los colores. El rival lo dio todo, creyó durante muchos minutos y su público también, aunque no supo rematar, y ante equipos tan experimentados, con tanta calidad y tan completos, se paga con la derrota.
Ayón, con 12 puntos, 3 rebotes, un tapón y 9 de valoración, volvió a ser importantísimo, así como Felipe, con 7 puntos, 10 rebotes, 1 robo y 15 de valoración. Esos tantos significan que ha superado los 7.500 en Liga Endesa, concretamente 7.504, no hay palabras. A 40 le espera todo un Joe Araluckas, ¿les suena?
Luka Doncic aportó 9 puntos, 4 rebotes, 2 robos, 1 tapón y 14 de valoración. Nocioni, 12 puntos en momentos vitales (4 triples), 7 rebotes y 11 de valoración, y Llull con 13 puntos, 7 asistencias y 14 de valoración, los más destacados.
Cuatro victorias en cuatro partidos desde el domingo pasado hasta hoy, dos en Euroliga y dos en Liga Endesa, dos en casa y dos como visitante, dicen mucho del gran trabajo de Pablo Laso, Paco Redondo, Chus Mateo, J.C. Sánchez y Alberto Herreros en la preparación de esta temporada y en el día a día.
Quedan ahora unas escasas jornadas de respiro, hasta que el jueves regrese la Euroliga, Unics Kazán aterriza en la capital de España el jueves para luchar por una victoria que se venderá cara, muy cara.

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