ACB

Crónica Real Madrid C.F. 86 - CB Canarias Iberostar Tenerife 59.

Lo que se podría haber presentado como la tercera piedra en el sinuoso camino del Madrid por las competiciones que disputa a ritmo de dos partidos cada tres días, pasó a ser un baño balsámico en el jacuzzi del Barclaycard. No caigamos ahora en la trampa de decir que el rival era pequeño. Iberostar Tenerife era, y es, la revelación. El líder de Liga Endesa hasta hoy con sólo una derrota en su casillero rojo, así que de perita en dulce, naranjas.

Randolph se quedó fuera por decisión técnica, suponemos que para darle descanso, y de paso enviarle al rincón de pensar, al ser el tercer jugador con más minutos de la plantilla. Rudy caía por una gripe que se trajo como souvenir de Moscú. Los otros doce, a jugar.

Durante todo el primer cuarto, se sucedían las defensas individuales de los tinerfeños y la igualdad en el marcador. Incluso Iberostar se ponía por delante con 12 – 15. Los blancos ya eran conscientes antes, pero más en ese momento, de que tendrían que sacar lo mejor de sí mismos para doblegar al rival de esta soleada mañana de domingo. Hasta el final del primer parcial no se despegó ligeramente el Madrid, y digo ligeramente porque la ventaja era de tan sólo cuatro puntos, 23 a 19. No así en las asistencias, donde los merengues barrían, y en el rebote, donde también se empezaban a imponer.
En el segundo cuarto, el Madrid subió la presión de las calderas en defensa y eso supuso el cortocircuito visitante, que ya no podía aguantar más el ritmo de un equipo local más potente en lo físico y en lo técnico. 32 – 30 fue el último marcador igualado del choque, al que siguió un parcial de 14 - 0 y finiquitado el asunto. Othello era la punta de lanza que daba a los de blanco esa máxima presión sobre el ataque rival. Las diferencias en el marcador iban aumentando paulatinamente, hasta llegarse al final de este segundo cuarto con un parcial de 23 – 13 y marcador de 46 - 32. Nada definitivo, pero sí se trataba de los cimientos de la victoria. Por cierto, la última paletada de hormigón, la echó Llull con una mandarina de las suyas. Las echábamos de menos últimamente. Lanzamiento punteado en defensa, balón para él, que lo subió, con el rabillo del ojo en el reloj, y éste (el balón no el reloj) besaba la red a segundo y medio del 0,0.
A destacar sobre todo la labor de un Luka Doncic en un estado de forma superior al resto de compañeros en estos momentos de esta trepidante temporada. El esloveno tiene piernas y oxígeno para dirigir, anotar, secar a su par y echar una mano al compañero. Dulces ventajas de la pubertad.
En la segunda mitad, el Madrid continuó con la defensa a buen nivel, lo que le permitía establecer una diferencia en el marcador de veinte puntos, más arriba o abajo ligeramente, pero parecía que sin mayores sobresaltos.
Como ejemplo, el 59 – 36 que reflejaba el marcador mediado el tercer cuarto. La defensa local había conseguido que el Tenerife no pudiera estar en sus números de esta temporada, mientras que el Madrid sí los bordeaba. Al final de este parcial, Tenerife conseguía taponar tibiamente la hemorragia para acercarse o no continuar alejándose, por debajo de la barrera de los veinte puntos.
Precisamente, la canasta que subía ese guarismo al marcador blanco era anotada por un Doncic que entraba a canasta amagando un pase por la espalda, pero continuando su camino hacia el aro para dejar una bandeja. Talento puro.
Este tercer cuarto se cerraba con un tiempo muerto de Laso a 15 segundos del final para preparar una jugada que cerrara el mismo con suma de puntos. El resultado de sus instrucciones y garabatos en la pizarra, fue un triple que subía al techo del pabellón, 66 - 46 después de un lanzamiento sobre la bocina de Luka desde la esquina, después de aguantar el balón Llull hasta casi agotar posesión y asistir al joven esloveno.
El último cuarto se presentaba plácido por fin para un Madrid que tenía tiempo para lamerse las heridas sufridas en las pasadas refriegas más recientes. El equipo no bajaba aún su ritmo hasta el punto de sufrir los forasteros un tapón soberano de Chapu en un contraataque.
Después de un triple de Jaycee, se daba el partido por finiquitado, comenzaba el descanso para los más castigados y entraban Álex Suárez y TT. Chapu abandonaba la cancha mientras se coreaba su nombre por parte de la hinchada. Llámenme malpensado, pero en estos tiempos en que los ánimos andan pelín caldeados, además de suponer el calor, el apoyo del pueblo al bravo jugador argentino, cabe la posibilidad de que se trate de un palito a Pablo, que no está contando con Chapu todo lo que cabría esperar.
La diferencia continuaba ampliándose, los blancos sin bajar apenas su ritmo defensivo ni anotador, y los tiempos muertos rivales salpicando el devenir del encuentro, como el que llegaba con 79 - 53 en el marcador.
Baloncesto sin grandes alardes defensivos ni ofensivos en esos minutos finales, con los gallos en el corral y los meritorios sobre la cancha para no perder comba en unos casos, o ir tomando experiencia y minutos, reivindicarse en otros. Jaycee, y Chapu fueron los más activos. TT mostrando una clase excepcional, como en el caso de un triple frontal lejano cuando se terminaba la posesión y nadie parecía dispuesto a soltar la bola candente. Si tuviera más sangre sería la monda, pero quizás no estaría en este continente, no quiero nombrar la bicha. Mano de hielo, muñeca de seda.
86 – 59 al final. El Madrid, el mejor anotador de la competición, ganó gracias a su defensa, quedando cerca de su media anotadora y dejando al visitante, mejor defensa del campeonato, en unos guarismos muy cortos.
Que nadie olvide que se ha vencido al líder. Bien es cierto que tampoco habían tenido hasta hoy frente a ellos a ningún rival de la entidad del Madrid… pero es que me temo que no existe semejante coloso que se les pueda igualar. La defensa del Madrid fue bastante intensa durante muchos minutos del choque, lo que provocó pérdidas de balón rivales. Era la palabra más repetida y lo que más se ha estado demandando últimamente al equipo. Intensidad, la pócima mágica que te dará la victoria.
Nuestro entrenador decía al final que el partido del Madrid había sido serio, sólido, siempre transmitiendo la sensación de dominio en el marcador. Se encontraba contento por sacar la victoria, siendo líderes de nuevo en Liga. Destacaba la mejora del equipo en muchas situaciones para tener el control del partido. Defensivamente sólidos, y en ataque fluidos, con el balón bien movido aunque con menos puntos de lo habitual. La semana que arranca ya, se tratará de recuperar a Draper (con problemas en un gemelo durante el partido), Rudy que deje atrás su gripe y estar preparados para este pequeño maratón que arranca el miércoles ante Panathinaikos BC. El equipo está preparado físicamente. El objetivo es ser capaces de jugar concentrados los 40 minutos. Destacaba para terminar que los jugadores con menos tiempo de juego en sus piernas habían dado al equipo energía.
Ayón incidía de nuevo sobre la palabra clave, intensidad. Es lo que desde el inicio había abierto la puerta para cambiar la tendencia. Forzar y hacer que el equipo rival se equivocara eran las claves. Con intensidad hacia el contrario se tienen más posibilidades de vencer. Un Ayón que fue el máximo anotador con 14 puntos, los mismos que Jaycee. “Intensidad” es la palabra clave, pero sin calidad...
Luka Doncic, jugador más valorado del partido (13 puntos, tres de cuatro en triples, cinco rebotes, 5 asistencias), 7 rebotes Hunter (9 puntos) y Ayón (14 puntos además), y Jaycee con 14 puntos como Gus mas el siempre importante Llull eran los protagonistas. Maciulis sumaba cuatro rebotes, tres asistencias y un robo para una valoración de 6, lo que tanto valora Laso: que cada uno aporte lo que se le pide.
Sirva esta victoria para tomar aire, confianza y que los jugadores se convenzan de que cuando quieren, el rival se queda reducido a poco menos que un sparring. Los griegos serán una piedra de toque para saber si esto es flor de un día o no. La nueva visita a Barcelona, esta vez en Euroliga, puede hacer que la flor enraíce más e incluso hasta se fecunde y dé frutos, o se marchite y aparezcan negros nubarrones en el horizonte. Viendo la calidad del barro de la maceta, yo creo que la primavera está al caer. Veremos si la cosecha es abundante. Pinta a que sí.

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