ACB

Crónica Real Madrid C.F. 92 - Tecnyconta Zaragoza 68.

Partido en mañana de domingo después de haber cambiado la hora, una más de sueño la noche previa. El quinto en diez días, algo al alcance de muy pocos. El salir vivos, me refiero. Jugarlos por jugarlos… De esa vorágine, los blancos escapan con cuatro victorias y una derrota que durante minutos, los del final, fue victoria también, contra los de Vitoria. Por delante, tenemos Galatasaray el jueves, Barcelona en el Paláu, CSKA en territorio soviético… Mejor no mirar más allá de esta soleada tarde, que nos mareamos.

Los maños saltaron al Barclaycard muy enchufados, con la tranquilidad del que nunca ha triunfado en esta plaza, anotando con fluidez sobre todo en la pintura. El Madrid, con la mente aún en Milán o sabe Dios dónde, se mostraba precipitado, fallón, pero sin despegarse del todo de los de rojo, que se adelantaban desde el inicio. Llull, Rudy, Maciulis, Randolph, Ayón saltaban de inicio.

Viendo el percal, la empanada menorquina de su equipo, Laso daba entrada a Felipe por Randolph mediado el primer cuarto. El capitán poniendo firme al personal, a ver qué está pasando aquí. Bien por la entrada del capitán o porque estaba comenzando a amanecer en territorio blanco, los zaragozanos se veían sometidos a una mayor presión defensiva del Madrid, que se colocaba a dos, 11 - 13, para que Llull empatara a 13 tras un parcial de 6-0. Ahí remontó el vuelo de nuevo Tecnyconta para irse de nuevo a 13 - 17 y tiempo muerto de Laso, que no quería sorpresas.
Los visitantes tenían mucho que ganar y poco que perder, se les veía enchufados y confiados, pero al Madrid no se le puede dejar vivir, hay que rematarle o te termina pasando la factura de la luz. El equipo, según diría Laso a sus pupilos en ese tiempo muerto, estaba jugando demasiado perimetral.
Ese reajuste del bloque funcionó, pues el empate a 17 subió al marcador después de una gran circulación y canasta de Reyes. Jaycee anotaba triple más personal para el 21-19. Con empate a 21 se llegaría al final de un primer cuarto de comienzo demoledor foráneo y remontada local posterior para terminar como al principio, igualados.
El segundo cuarto arrancaba con una asistencia de Donic a Felipe y dos más uno convertido, sustituído el capitán por Nocioni. Siempre hay que tener en cancha sangre nueva, joven. Doncic no estaba afortunado de cara al aro, pero veía clarinete el camino de la asistencia. Tremendo alley hoop para Randolph que la hundía sin compasión. Los encargados de mantenimiento se atragantaron en ese instante.
Si es relativamente habitual ver a Ranwolf jugar por encima del aro, no lo es tanto ver a Jeffery anotar un triple desde la esquina, si bien cuando lanza suele acertar, es su posición de tiro favorita. No es tan mal tirador como dicen, se le ve en los entrenamientos acertar con soltura. Lo que sí es lo suyo es matar, al aro, se entiende. Curiosamente eso se le dio algo peor en un contraataque franco, él solo contra el aro. La quiso reventar a una mano, pero el balón rebotó contra él y salió despedido. La no canasta tonta de la semana. Es esa vieja amiga, la ansiedad, que tiene estas cosas.
Con 37 – 37 se llegaba al descanso después de un interminable intercambio de tiempos muertos por parte de ambos entrenadores. Uno queriendo mantener la tensión en los suyos, y el otro tratando de meterles en el partido de una lasa vez.
Hasta ahí, empate en ambos parciales, a 21 y a 25. El Madrid espeso, impreciso, jugando a tirones, a impulsos, quizás con el cansancio físico y mental haciendo mella. No le tomaban el pulso al partido por falta de concentración, de acierto. Sirva como dato que había capturado un rebote ofensivo el Madrid en toda la primera parte. Por 13 a 23 rechaces ganaba Zaragoza. Inaudito. Desperezándose aún los blancos, puede que alterados por el cambio horario que tan mal nos sienta a muchos, confiábamos en una segunda mitad más fructífera por su parte.
Si alguien podía hacer sonar el despertador, tocar la corneta, los tambores de guerra o un puñetazo al parquet, ese era El Increíble. 4 puntos suyos para arrancar la segunda parte y los mismos de ventaja para el Madrid, que había regresado a la acción con el mismo quinteto inicial que al comienzo de partido.
Con 52 - 48, los de rojo pedían de nuevo tiempo muerto porque el Madrid, aunque no muy fluido aún en sus acciones de ataque, sí comenzaba a transmitir la sensación de ir más decididos a por el partido. Por el contrario, el Zaragoza daba muestras de estar más temeroso, desacertado y fatigado por el esfuerzo de la primera parte. Muñecas encogiéndose. Lógico. Difícil mantener tantos minutos el ritmo defensivo y ofensivo ante un Real Madrid tan amplio de recursos.
De vuelta a la acción, se alcanzaba hasta ese momento la máxima ventaja local, 54 – 48 con dos puntos de Rudy. Llull recibía una falta cuando lanzaba de tres, con los mismos tiros libres anotados a continuación y seis puntos anotados ya en el cuarto hasta ese momento, diez en total. y 57 - 48 para su equipo. Un triple a continuación, 9 puntos en el cuarto, 15 en total en su cuenta personal y 60 – 48 para el Madrid, tanteador con el que se llegaba al fin del cuarto.
El parcial era de 25 – 11 en esos terceros diez minutos y las sensaciones que transmitían unos y otros apuntaban a una cómoda ventaja local al final de los cuarenta.
La recta final arrancó con un triple de Rudy, colocandose a 15 su equipo, máxima diferencia hasta ese momento, que dejaría de serlo enseguida al elevarse a 17 algo más tarde.
Si no había quedado claro ya quién se iba a llevar el gato al agua, sendas jugadas de dos más uno de Jaycee y Felipe, remachaban la tendencia, reflejada en un 74 - 57.
Los visitantes no sabían cómo torniquetear la hemorragia. Un Madrid mucho más fluido, despierto que en los albores del encuentro, y Tecnyconta viendo cómo su trabajo de toda la primera parte se iba al traste. Es lo que tiene la pólvora, que revienta diques, puertas, barreras y abre muros.
Con 80 – 59 y el encuentro finiquitado, robaba Draper el especialista, lanzaba el contraataque adornado con una asistencia para Jaycee y tiro adicional. Entonces entraba Álex Suárez en lo que significaba su debut en ACB y partido oficial para lo que los de mi generación conocemos como “minutos de la basura”. Ayón le daba la alternativa al joven armario.
Jaycee no entiende de partidos acabados y proseguía con su cuenta anotadora, ya fuera con un triple, o un lanzamiento por elevación, que ponía un sonoro 85 - 59 en lo alto del pabellón. Los zaragozanos no querían verse descarrilados del parquet, pero el Madrid estaba desatado y así es complicado competir, ya no juego. Si el tercer cuarto había finalizado con 26 – 11 para los de blanco, en lo que llevábamos del último las cosas iban así: 23 - 11 y lo que quedaba.
Jaycee continuaba a lo suyo hasta el epílogo, desatado, y se iba a los 19 tantos después de canasta y tiro libre adicional. Un 92 – 68, que apenas se movería ya. Sólo una canasta más, la del 94 – 68, un alley hoop de Dontaye para Doncic que, curiosamente, significaban los dos primeros puntos de Wonder boy, pero que había alcanzado su máximo como asistente hasta ahora: 9. La herencia chachista.
Ahí terminaría el encuentro, que empezó con un Zaragoza muy cómodo, haciendo daño al Madrid. Laso debió apretar las clavijas a los suyos y el equipo despertó dejando de lado la fatiga para vencer y seguir como invicto, el único ya de la ACB.
32 puntos en el último cuarto para el Madrid, pero 32 – 39 en rebotes. Quizás Hunter hubiera ayudado en esa faceta, pero fue el descarte. Alguien tiene que descansar. Y ya se sabe... Siempre son los mejores los que no juegan.
19 puntos Carroll y 16 Llull, el gran despertador del equipo. Un equipo capaz de anotar 49 puntos en 15 minutos es algo fuera de lo común. Mejor sería, supongo por el bien de nuestra salud, que los repartieran mejor a lo largo de todo el encuentro. No olvidemos tampoco a Ayón con sus 12 puntos y 9 rebotes, ni a un Felipe capital para cimentar el asalto al marcador, con 14 puntos y 7 rebotes.

El gurú madridista se encuentra ahora con el ansiado oasis de descanso y entrenamientos en casa hasta el jueves, ya en noviembre, cuando el Barclaycard recibirá la visita de los turcos de Galatasaray. Vuelve la Euroliga, pero ese será otro cuento. Con final feliz, esperemos. Que no se distraigan os nuestros con la visita a Barelona del domingo o Halloween llegará con retraso. Susto o muerte.

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