ACB

Crónica Movistar Estudiantes 88 - Real Madrid C.F. 96.

Llull y Ayón EstudiantesCrónica Movistar Estudiantes 88 – Real Madrid C.F. 96.

 El que se suponía era el menos complicado de los puertos a escalar por los de maillot blanco esta maratoniana semana, pese a ser un derby, se iba a convertir en un escarpado monte a punto de atragantarse. La alta montaña es lo que tiene.

Llull, Carroll, Rudy, Randolph y Ayón a pista de inicio en un siempre apasionante derby madrileño. Desde el inicio la tensión puede que causara la presencia de cortas rentas en el marcador por ambas partes, intensos cuerpo a cuerpo y rápidas transiciones pero escaso acierto para máximas de cinco puntos para uno u otro. Las defensas estaban imponiéndose a los ataques y poca fluidez de ideas en general. Lo típco de esta clase de choques. Laso diría en el descanso que les había costado entrar en el partido. Menos deseo quizás de ganar que los locales y peor circulación de balón que ellos. Los estudiantiles suelen marcar en rojo estos duelos, y ya nos han dado un susto en más de una ocasión.

El mismo Laso había dado entrada a Doncic por Jaycee para intentar romper esa dinámica negativa a base de centímetros, ansia adolescente y afán de comerse el mundo. Entre él, Randolph y Llull, llegaron a obligar a pedir tiempo muerto al rival, al ponerse el Madrid por delante en el luminoso, 17 – 18. 

La jugada del partido llegaría enseguida. Robo, contraataque y matazo de Randolph. Increíbles las dotes físicas y técnicas del germano - yanqui. Con 17 - 22 terminaba el primer cuarto tras rebote ofensivo y canasta de Ayón, y 0 - 10 de parcial, el arreón que comentábamos. De diez estuvo Anthony, con once tantos en esos primeros minutos.

Draper y Hunter daban aire a Llull y Ayón en el segundo acto. Nocioni entraba por fin después de muchos minutos en varios partidos sin jugar, para relevar a Randolph. Una segunda unidad del Madrid que defendió con nota. Alta para más señas… pero atasco total en ataque, y un Taylor especialmente desafortunado de cara al aro estudiantil, hasta que tiró de muelles para dejar una canasta y posiblemente recibir falta. Igualado el marcador por parte de los locales, se sucedían las transiciones sin éxito y las defensas impidiendo anotaciones frecuentes. Estirón en el marcador estudiantil al final del segundo cuarto a base de triples, ganado claramente (el único) por los locales como consecuencia de una fulminante reacción pese a la ventaja blanca inicial. 42 – 37 al descanso y una apasionante segunda mitad en el horizonte más cercano. 

El Madrid llegaba con peores porcentajes en lanzamientos libres, de dos (mejor en ACB) y de tres. Alguna pérdida más (y eso que es el equipo de ACB que menos balones se le escapan) y menos rebotes. Randolph era el único que daba la cara hasta entonces.

La segunda mitad se iniciaba con el mismo cinco inicial del comienzo salvo Taylor por Carroll. Igual de atascado el Madrid, y máxima diferencia, más ocho de los locales, cortado en seco por un triple de Rudy y ahí por fin se desataba el arsenal, se comenzaban a encontrar posiciones francas de tiro. En cuatro minutos, el Madrid ya estaba con el aliento en el cogote de los de Maldonado, a uno. Rudy como en Tel Aviv tres días atrás, tirando del equipo en el tercer cuarto, hasta poner por delante al Madrid. Randolph con un colosal dos más uno y tremendo porrazo al caer, remataba la faena y quince puntos para él en ese momento, ninguno de sutura. Muy agresivo en ataque y defensa el equipo, por fin. 

Después de estar con cuatro arriba, una serie de ataques con malas decisiones, ponía a los locales de nuevo por delante en el marcador y tiempo muerto de Laso a dos minutos del final del cuarto. Entonces apareció el protagonista del choque, aún sin saberlo. Segundo triple de Jaycee en dos intentos y el Madrid enganchado al partido, con un Randolph brillante en cada faceta del juego. Tremendo jugador en todo lo que significa este bello deporte. Robo de Rudy, contraataque y mate para el 66 – 68, un minuto para el fin del tercer cuarto y tiempo muerto local. Con empate a 68 llegaba el último ataque antes del tramo final y entraba Luka por Ranwolf. Jugada dibujada por coach Laso con un bloqueo para Carroll como estrategia elegida que no salió porque Llull decidió con una bandeja. 68 – 70. 12 lanzamientos convertidos de 17 intentados en este parcial del Madrid. Difícil detenerles cuando se ponen en ese plan abusón.

Dos puntos de Jaycee para abrir boca y el último cuarto y no quedaría ahí, ni mucho menos el asunto, porque a la siguiente jugada serían tres, y otros tres a la posterior bola que tocó, ya con diez de ventaja. Lo que tocó a continuación el de Wyoming fue un rebote en ataque para sumar dos puntos más, un palmeo. A esas alturas las pérdidas locales se habían disparado y detenido las blancas. Tres puntos más al siguiente balón que acunó en sus manos Bum bum. Ahí se rompió la inmaculada racha, pero ya entre Felipe, excelso en defensa y muy activo en ataque y él, sobre todo, habían laminado a los estudiantiles en unos pocos minutos. Entraba Llull para rematar, pero el que lo hizo fue Carroll con un triple más. 24 puntos en total y 16 en este último y decisivo cuarto. Ahí terminaría su cuenta, suficiente para rematar el partido y alzarse él con el diploma de máximo anotador.

88 - 96 definitivo, y un choque más trabajado y duro de lo que ese relativamente holgado marcador final indica. Victoria con un Carroll que hace lo que se le pide, anotar cuando más se necesita y cuando menos. Los killers lo son siempre, o no lo son. A destacar de nuevo un completo partido del recién llegado Randolph (18 puntos), aunque no lo parezca. Ayón 10 rebotazos y uno muy gordo que terminó en técnica. Esto no le ocurría al mexicano antes. Algo pasa… Rudy y Felipe fueron claves en momentos importantes y Llull destacó por lo sorprendente de sus escasos seis puntos, pero siempre vaciándose en defensa y dando lo mejor de sí en cada acción. Puede que el golpe recibido el jueves y que le tenía mermado no le dejara rendir a satisfacción.

Todos los cuartos ganados por el Madrid menos el segundo. Más rebotes, más asistencias y menos pérdidas, claves para haberse llevado el partido.

Como anécdota, ya con todo el pescado vendido, la pitada a Laso por pedir un tiempo muerto a once segundos del final. Eso suele doler al rival derrotado con el encuentro resuelto, como si uno no pudiera hacer con su tiempo, vivo o muerto, lo que quisiera. Quería asegurarse el saque y realizar una jugada rápida que no salió, no hay más misterio. Quedan muchos partidos, y unos cuanto consecutivos, el próximo en menos de dos días y hay que probar de todo. Incluso puede que hasta a Randolph de base, que visto lo visto, puede que no lo haga mal.

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