ACB

Crónica Real Madrid 93 - UCAM MURCIA CB 86.

Prólogo que auguraba triunfo local por el premio para el padre del cordero: Pablo Laso recibiendo el trofeo a Mejor entrenador por tercera ocasión en sus cinco temporadas cumplidas al frente de la nave blanca. Algo bueno tiene el agua cuando la bendicen, y este señor es una verdadera institución activa en nuestro club.

Con las orejas tiesas por la inquietante presencia del siempre efervescente, sobre todo contra el Madrid, Facundo Campazzo, arrancó el encuentro. Llull, Maciulis, Rudy, Randolph y Ayón formaban el cinco inicial, con los ya habituales Trey y Álex fuera de la convocatoria. Salvo lesiones o rotaciones cuando los minutos pesen en las piernas, me temo que será así de continuo. El cuadro técnico se quiere guardar los diez cambios en la pareja de extracomunitarios que permite el reglamento.

La defensa de Murcia, de lo mejorcito del campeonato en esta faceta, comenzó cortocircuitando los sistemas del Madrid. Transiciones fulgurantes y chispas bajo los aros. Ayón y Randolph produciendo casi en exclusiva para los de Laso sin ser necesario apuntar que Llull también, claro. Sergio siempre está. 17 – 11 después de un pequeño tirón en el marcador con Maciulis por fin aportando, Rudy apareciendo por doquier, y primer tiempo muerto de Óscar Quintana para frenar este primer demarraje blancos. No sería el último.

Como todos sabemos, el ataque es lo que nos llena el ojo, pero si alguien da espectáculo también en la retaguardia es el señor Fernández, hiperactivo en defensa, aunque siempre sumando en ambas zonas. 22 - 19 al final del primer cuarto y los murcianos aguantando el arsenal ofensivo local. Buen bloque el que han formado los universitarios, conscientes del gran número de partidos que van a disputar esta temporada.

Arreón madridista de arranque en la continuación, con rebote de ataque de Felipe, quién si no, dos puntos de Jaycee, y contraataque posterior con mate a dos manos del mismo Bum bum. Lo mismo deja un balón con suavidad deslizándose por  el aire que abusa del aro. 30 – 25, tiempo muerto y a destacar  el duelo entre dos pistoleros de categoría, Lull y Facu, que a esas alturas ya habían probado el banquillo después de quince minutos sobre la pista. Partido muy macho, con chispas saltando en defensa y lanzandose algunos gladiadores incluso a por cada balón como si fuera el partido en ello. Memorables minutos de Luka al final del segundo cuarto, y no serían los únicos, con una serie casi inmaculada de lanzamientos, asistencias, rebotes, tiros libres y exhibición de habilidades. 42 – 36 al descanso y una primera mitad muy intensa, sin que ninguno de los dos bloques luciera sus cualidades por demérito propio o mérito rival, el huevo o la gallina.

Mismo quinteto de inicio que en el salto inicial para comenzar el tercer cuarto y segunda parte, que es lo mismo casi siempre. Al minuto, mandando ya de nueve puntos los de blanco, máxima diferencia hasta ese momento y doce tras dos triples de Randolph y Maciulis, más una tremenda chapa del alemán de nacimiento. Al minuto caería otra de Ayón, de nuevo Anthony y otra algo más tarde. Tremendo jugador, especialmente activo taponando hoy. Tiempo muerto que casi no hacía falta ni pedir con ese panorama, la mesa ya lo intuía. A reorganizar ideas. Por unas razones o por otras, personales, rifirrafes y demás, los de azul se colocaban a cinco con un 5 – 12 de parcial y Campazzo repartiendo más juego que anotando. Raro, raro. Parcial cortado de raíz por El increíble, con triple colosal más lanzamiento libre adicional. Por cierto, si alguien pensaba que la marcha del Chacho nos iba a privar de los alley hoops que suele protagonizar Hunter, ahí estaba el todoterreno Rudy para ponerle el balón por encima del aro a Othello el cazador.

Descanso para Llull que dejaba el parquet con 20 puntos en su mochila y cuatro arriba el Madrid… nada más. 68 – 64 indicaba el maltrecho marcador del Barclaycard. Todo el pescado por vender después de media hora de juego real. Una última posesión del tercer periodo en la que Campazzo sometió a Doncic a un examen de bote, con nota para el esloveno precoz. Falta del argentino y dos lanzamientos libres para Wonder boy.

Inicio de los últimos diez minutos con cada balón peleado hasta la extenuación y Hunter demostrando una vez más lo acertado de su fichaje. ¿Quién habló de periodos de adaptación? A destacar, no puedo evitarlo, en esos momentos precoces del último cuarto, una canasta coast to coast en ataque posicional de Doncic, con balón pasado por la espalda, cambios de ritmo y lanzamiento al tablero por extensión, con un soberano tapón a Pocius segundos después y un alley hoop para Hunter. Lo que nos queda por disfrutar de este tío que aún parece sobrino… Quintana pidiendo aire para los suyos, que tres minutos después del mini descanso aún no habían anotado, detalle que el Madrid había aprovechado para irse ligeramente en el marcador (de 9) y antideportiva sobre otro acertado, como casi siempre, Felipe. ¿Definitivamente? Veremos.

Lo veríamos pronto, un el 13 – 0 parecía cerrar el encuentro con Luka en pista de nuevo, no es la primera vez que ocurre. Esa riada fue cortada por, quién si no, Facundo contra el mundo, echandose a los suyos sobre sus menuda espaldas. Tan es así que Laso tuvo que pedir calma a los suyos. El desenlace se venía con el Madrid en franquía pero sin poder fiarse de un equipo forastero que ha iniciado la temporada como un tiro. Del 13 – 0 al 0 – 11 y las uñas como picoteo. Empate a 82 a tres minutos del final. Un canastón tremendo de Doncic jugando de dos, otro gorro memorable de Randolph (cuatro) a un acelerado Campazzo y un triple de Rudy, cortaban el amago de rebelión pimentonera, de momento. De 81 - 64 a 87 – 82 en cuatro miutos. Correcalles e intercambio de canastas final.

Para cuando Facu recibió un técnica, el partido estaba terminado. 93 – 86 final y un triunfo más sufrido de lo esperado por el marcador que veíamos unos minutos antes.

Una vez más, exhibición de facultades de una plantilla difícilmente mejorable en Europa, que sabe jugar al baloncesto espectáculo, sufrir, remontar, dar hachazos al marcador y continuar sumando. Llull, excelso como de costumbre con 23 puntos. Randolph, acertado en defensa y casi tanto en ataque. Es increíble que con esa estaura y enbvergadura se mueva con esa agilidad, y qué técnica para mover el balón y lanzar... Los demás en su línea y a destacar de nuevo los minutos del imberbe Luka Doncic, un chaval que crece en cualidades físicas y baloncestísticas partido a partido. A saber dónde estará su techo… En el infinito o más allá.

No olvidemos que se cuenta con una plantilla inconmensurable, pero que necesita un capitán de barco, y quién mejor que Don Pablo Laso, el mejor entrenador del año pasado, y el anterior, y del anterior.

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